19 de febrero de 2012, un mal día lo tiene cualquiera, pero dos....

Convocada nueva ruta, a las 9:00 h. nos juntamos 9 Nenazas en la plaza de la calle Picos de Urbión, para hacer una nueva etapa por los campos del Sureste madrileño. 
Nada más salir, bajamos por el Cristo de Rivas, una bajada a todas prisas huyendo del fresquito mañanero que quitaba el hipo. 

Antes de cruzar el puente hacia Mejorada, nos metimos hacia la derecha en ese lugar donde se colocan un paisano a vender patatas y otros productos de la huerta. Rio arriba, cruzamos bajo el puente, para en este caso atravesar el puente metálico que nos lleva hacia la Costilla Tejana. 

Desde allí y por la orilla del rio Jarama, seguimos rio abajo por la Senda del Jabalí, ese trazado que surca la orilla de nuestro rio hasta llegar hasta Velilla de San Antonio. Un bello y suave recorrido, de recuerdos a modo de un “Precioso bicharraco” que se nos cruzó hace unas pocas etapas. 

Un Jabalí virtual 
Foto: Marqués


En Velilla, una corta parada, pues una de las ruedas del Sargento Pegatinas, daba guerra. Pinchazos y otras zarandajas, nos hicieron tomar un poco de aire para arreglar el entuerto y continuar.

Pinchazo del Sargento Pegatinas 
Foto: Marqués


La ruta seguía hacia Campo Real, atravesando en principio por caminos conocidos, y una vez cruzada la R-III, donde Antonio dejó al pelotón, tomamos otros nuevos que GPS nos tenía preparados entre los olivares de la zona. 

Pelotón de la jornada 
Foto: Marqués


Una vez cruzada la carretera de Arganda a Loeches, ya estábamos de nuevo en zona conocida. Ese camino empinado y pedregoso que a muchos no les cae muy bien, o más bien lo odian. La subida, la bajada y nueva subida que nos lleva hasta Campo Real, con el pelotón disgregado. Con David entre medias, que despistado no tomó la ruta correcta, no la conocía, y tuvo que subir hasta el pueblo y bajar a la zona donde tocaba el descanso, el antiguo lavadero de Campo Real. 


Allí nos tomamos el refrigerio, los plátanos y cosas varias que cada uno llevaba a buen recaudo entre sus pertenencias. 

Marqués en el antiguo lavadero de Campo Real 
Foto: Profe

Una vez en marcha, tocaba territorio comanche, una ruta nueva que nos iba a llevar hasta Loeches, que como no había sido preparada previamente por GPS en los días anteriores. Un camino muy entretenido, con subidas y bajadas, en la zona denominada Valdegatos. Con un final a modo de camino, por llamarle algo, llenísimo de piedras enormes que dificultan ir subido en la bici en un buen tramo. Eso si, muy chulo. 

Bajada desde Valdegatos hacia Loeches
Foto: Marqués


En la parte final, dos valientes, Avispa Lemond y GPS como no, se crecieron y se lanzaron por una empinadísima rampa que les lleva hasta juntarse con el grupo en la carretera a la entrada de Loeches. Era increíble oír los frenos de Lemond e incluso su gritos cuando bajaba tras GPS por aquella increíble cuesta. Para verlo. 


Atravesamos las calles de Loeches para dirigirnos hacia Velilla, ir al salir del pueblo cambiamos la ruta tradicional por otra que baja un poco al norte de la otra. Por cierto, un camino marcado por los accidentes. 


Fue aquel camino que subimos una sola vez hace mucho tiempo, donde un trio de ciclistas nos adelantó y uno de ellos dio con su mandíbula contra las piedras del suelo. Se rompió varios dientes, creo que el hueso de la mandíbula y no sé qué cosas más. 


Mal presagio, pues durante la bajada David se metía con su bici en una escorrentía en el camino y no pudo salir, cayó contra el suelo y una valla metálica. El resultado ya lo conocéis todos, o eso creo, clavícula derecha rota y a reposar.  Mala suerte.


Dos del grupo iban por delante y se enteraron por teléfono, el resto y en comandita bajamos a pie en dirección a Velilla. 


Un buen trozo de camino, que se hizo interminable hasta que poco antes de llegar a este pueblo, Elevator hizo presencia con su coche para recoger al maltrecho David y su bici, llevándoselo hasta Rivas al ambulatorio. Gracias por su ayuda.

GPS cruzando el arroyo Pantueña junto a Velilla de San Antonio 
Foto: Marqués


Una vez en Velilla, el grupo de 5 fuimos a buen ritmo hacia los viveros Don Pedro, aunque en la parte final alguno perdió contacto (imaginar) y nos juntamos tras recorrer unos 50 kilómetros en el Camelot. 


Lo que ocurrió en el punto de encuentro, lo olvidaremos, pues a alguno le caerá el peso de las consecuencias de la hora a la que nos fuimos a casa. 


Nada más, espero una buena etapa el próximo domingo y que la esperada paella sea un punto de encuentro de todos y todas. 


Paz, amor y buen rollito, colegas.

1 comentario:

Aure dijo...

¿No puedes colgar aquí el mapa? Está chulo