20 de mayo de 2012, una etapa tranquila por Arganda y Velilla de San Antonio

Con los ecos de la reciente subida a las Zetas de la Pedriza, afrontábamos una nueva etapa dominical con ganas de bici por parte de un numeroso pelotón. 

En esta jornada matinal nos juntábamos 10 incansables pedaleros con una fresca temperatura y una seria amenaza de lluvia. Como de costumbre y a falta de GPS, salimos sin un destino claro, rodeando el Cerro del Telégrafo para llegar a la conocida avenida de Pilar Miró. 

Después de bajar hasta la laguna de El Campillo, cruzamos hacia la carretera de Chinchón para alcanzar el Vaáamono y subir por la pista de los Cerros Concejiles. 

Ahí empezamos a sufrir las primeras cribas, pues los de siempre quedamos a cola del pelotón para juntarnos arriba de la subida y poco después junto a la vía verde de Morata.

Pelotón de la jornada junto a una zona con Quejigos (Quercus faginea), porque Fagus sylvatica son las Hayas, querido Trancas

 Allí se decidió seguir subiendo para tomar el platanito en el parque de la Dehesa del Carrascal, aguantando todos juntos y hacer el descanso sentados en una de las mesas.

Después del platanito en la Dehesa del Carrascal, Arganda del Rey

La duda siguiente era por donde continuar y a pesar de no conocer el camino, decidimos seguir adelante justo por el lado contrario de donde habíamos venido. Sorpresa, a menos de 500 metros llegábamos al cementerio de Arganda y a las calles de la localidad, que estaba mucho más cerca de lo que la mayoría o quizás todos pensábamos. 

La ruta siguiente atravesó todo el pueblo de Arganda con la intención de alcanzar el rio Jarama y volver hasta casa por Velilla de San Antonio y el Cristo de Rivas, como así fue. Tomamos la carretera de Loeches y Alcalá de Henares hasta la rotonda donde se sale de Arganda y de allí por zona conocida nos dirigimos hacia la senda del rio Jarama, para seguir rio arriba. 

Las primeras gotas nos habían caído antes de llegar a la rotonda anterior, pero la parte peor vendría más adelante poco antes de llegar a Velilla de San Antonio pues una preciosa nube que venía del NW, es decir desde Rivas, empezó a descargar una fina pero constante lluvia que nos regaría durante un buen rato. 

Ahí vino la separación del grupo. Por delante la mayoría y por detrás charlando nos quedamos el Sargento Pegatinas y yo mismo. Al llegar a la laguna de Velilla mi intuición falló, pensé que el resto del grupo no había tomado la senda del Jabalí junto al rio y ambos seguimos por el camino recto que nos lleva a los viveros Don Pedro. Me di cuenta pronto, no había rodadas en el camino, pero ya era tarde para volver hacia atrás. 

Pero no, el resto siguió por el rio hasta la carretera de Vicálvaro a Mejorada, ya sin lluvia y ya no nos juntamos hasta llegar al Camelot. Los más rápidos cruzaron la carretera por el puente metálico, los más listos subieron la cuneta de la carretera y cruzaron por el puente de la carretera adelantándoles, y nosotros, tras esperar al grupo que no llegó, por donde los listos pero después. 

Ahí nos juntamos con Antonio rezagado y algo dolorido por las dos caídas que tuvo por la senda del rio, para subir por el Cristo y acabar en el Camelot donde nos esperaban casi todo el resto del pelotón tras unos 50 km. de recorrido. 

Lo del Camelot como siempre es otra historia, para no contar pero no para olvidar.

La familia Sáenz al completo

Ah, se me olvidaba, una vez subíamos para casa por la calle Jaén, Jokin y yo decidimos hacer una visita a mister Avispa, de baja desde hace un par de semanas por unas dolencias plantares en el omóplato inguinal de la segunda vértebra de ambas ancas. Recupérate macho que el grupo te echa de menos.

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