Un nuevo domingo y una nueva ruta de los Nenazas de Rivas por los caminos y sendas del SE madrileño.
A las 9:15 h., ya no se presentaba nadie más y 6 de los más aguerridos nos disponíamos a afrontar una nueva ruta. Pero la duda era donde ir, a las ordenes de GPS y de su famosa frase “a tomar por culo”, empezamos bajando el Cristo de Rivas.
La bici de repuesto de GPSFoto: Marqués
La idea no estaba clara en un principio, se proponía ir tirando para delante, y decidir sobre la marcha.
Bajamos hasta los Viveros Don Pedro, de ahí a Velilla de San Antonio y decidimos subir a Loeches, recordando el camino donde tuvimos el último accidente, el ostión de David.
Hice una parada para recuerdo del susodicho, donde queda retratado el punto exacto de la caída, no podía ser menos. Un recuerdo para que te recuperes pronto. David, ya te queda menos.
Donde el ostión de David Foto: Marqués
De Loeches la ruta continuó hacia Torres de la Alameda, y allí se planteaba la negociación, seguir hacia Valverde de Alcalá o ir al Cerro del Viso, a la contra de la última vez.
Gano la segunda propuesta y el pelotón integro siguió hacia el Cerro del Viso.
Por medio una zona inundada que alguno no recordaba y otros no conocían, donde agua y barro volvieron a ser un impedimento para la mayoría.
Una vez pasado este escollo, subida la siguiente cuesta, cruce de carretera y vía del AVE, con paso de tren incluido, y ocurrió la nota simpática de la mañana. El Profe se desequilibro en una parada de negociación, no liberó una de sus pies del pedal y cayó al suelo, aplastando el platanito, haciendo de él una hermosa compota de plátano. Ni que decir tiene, que aparte del plátano, el Profe no sufrió mucho más que las consabidas risas del resto de cabrones.
El Profe se cae Foto: Marqués
En ese momento el Gavilán casi me convenció para no subir al Cerro, y rodearlo, mientras el resto lo hacían, para juntarnos de nuevo abajo. Pero pudo más el poder de convicción de Elevator, que se comprometió a aguantar junto a mí toda la etapa e hizo que el pelotón se mantuviera compacto para continuar hacia arriba.
Unos antes y otros después, llegamos a lo alto del Cerro. Unas fotos y refrigerio, solo para los más adelantados y cuesta abajo por esa pista que recordareis de la última vez cuando la subimos. Dos malditas zanjas, en la pista hacen pensártelo y bajar con cuidado.
Pelotón de la jornada Foto: Marqués
El Profe, genio y figura
Foto: Marqués
Debajo del Cerro, nos juntamos de nuevo, de forma breve, y desde ahí a los dos más rápidos los perdimos de vista, y los otros cuatro, haciendo la goma con esperas en algunos puntos, fuimos hasta Torrejón de Ardoz, el Castillo de Aldovea, el Caserío del Henares, la Guindalera y las estribaciones de San Fernando de Henares.
Siempre con Elevator a mi lado y en mi ayuda, para hacer el camino menos pesado. Solo quedaba un tramo de carretera, la subida del Cristo y el descanso del guerrero en el Camelot, al que solo acudimos 3, la santa esposa del Avispa y Josemari, que había avisado que se pasaría a recibirnos.
Concluimos la etapa después de unos 54 kilómetros, más o menos.





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