¿Dónde coño os habéis metido?, ¿qué os ha pasado?
Eran las 9:05 h. y tres Nenazas
buscaban al resto hasta debajo de los coches, no podía
ser, esperamos por si alguno había decidido ver la salida de Alonso, pero viendo que nadie más llegaba decidimos el itinerario a seguir.
Al ser pocos nos pusimos de acuerdo enseguida:, Salimos
hacia Arganda, Morata, Chinchón, Cerro de los Ángeles, y vuelta a
casa por los cortados.
Empezamos a pedalear
Calzas, Rulo y yo (Antonio, el que escribe por incomparecencia de la
monarquía), subida por el cerro para calentar, la mañana aunque con
sol estaba fresquita, bueno fría de cojones cuando nos dejábamos caer.
Llegamos a la laguna y cruzamos el prado que está antes de llegar al puente del tren, la semana pasada estaba precioso
y con un verde espectacular, pues hoy había cambiado de
color ya que estaba plagado de florecillas amarillas (Marqués os
hubiera dado hasta el nombre en latín, pero yo no doy
para más, así que florecillas amarillas y punto).
Cruzamos el puente y nos adentramos por las calles y el polígono de Arganda, solo nos encontrábamos madrugadores paseando perros,
señores con el periódico y el pan y tres chicas de buen ver
haciendo footing.
Así llegamos a la vía verde, que no
es verde sino terracota y Calzas empezó a ejercer de Supernenaza tirando como un campeón cuesta arriba, Rulo tras él y
yo un poco o un mucho después de los dos, sobrepasando el límite de velocidad que imponía el camino (pero como íbamos con un poli, no teníamos miedo
a las multas), los tres llegamos junto a la cementera
donde hacía un viento frío que no habíamos notado
hasta entonces por traerlo de espalda.
Allí nos hicimos las fotos de rigor donde echamos de menos a Marqués y sus posturas.
Allí nos hicimos las fotos de rigor donde echamos de menos a Marqués y sus posturas.
Comimos un platanito, regamos un poco los olivos y como a Calzas el cuentakilómetros de su bici le marcaba casi 80 Km. decidimos cambiar la ruta.
Así que bajamos por el Vaáamono esperando disfrutar de la cuesta, pero el viento en contra no nos dejó, nos tocó dar más pedales que para subir, y así todo el camino de vuelta hasta el Camelot donde encontramos al Holandés quien había salido a las 8.30 h. porque tenía que estar de vuelta a las 10 h. en casa.
Bueno, etapa que alguno criticará por una cosa u
otra, pero que al final solo hubo TRES que la hicieron,
así que hoy de una forma u otra hemos hecho 42 Km por
mi reloj (por el de Calzas hemos pasado de 100) y los Nenazas no han dejado de estar por esos caminos a pesar del frio y el
puñetero viento.
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