La crónica de la etapa va a ser sencilla. Como dice su título, los gallos
en el corral y la tropa decidió darse un respiro con un etapa reducida,
tranquila y entretenida, que nos permitiera estar pronto en casa.
Salimos 5 valientes Nenazas en dirección a la laguna del Campillo, y como es rutina tomamos el sendero que rodea el Cerro del Telégrafo para llegar hasta la avenida Pilar Miró. Hubo dudas de si tirar por los cortados, pero ante la premura de uno de los esforzados, se decidió bajar del tirón y sin rodeos.
Rodeamos dicha laguna y cruzamos por el puente del Tren de Arganda, que ni pitaba ni andaba a esas horas.
No nos olvidamos del escollo coñazo de la maldita finca que han vallado y arado, ¡qué pérdida de tiempo y dinero!. La ruta cada vez está mejor, solo hay que bajarse en los cruces del vallado y algún sitio concreto donde han vuelto ha pasar el tractor. No es impedimento y tras pasar todo tipo de trampas, seguimos adelante rio arriba en busca de Velilla de San Antonio.
Después hubo un despiste por medio y un revolcón. El despiste en el caminito que sube a la carretera, en aquellas rutas hacia Campo real y el revolcón, un Nenaza intrépido que en es cuesta con inclinación lateral, entró derrapando y despacio, pero que muy despacio, fue resbalando para rodar ladara abajo. Menos mal que quedaba el rio lejos.
Hicimos toda la senda rodeando el rio, entre las lagunas de Miralrio y el Jarama, hasta llegar a Velilla. Ahí la Senda del Jabalí y rio arriba en dirección a la carretera de Mejorada.
Foto: Marqués
Torreta del antiguo elevador de grava. Buscar en la foto anterior.
Foto: Marqués
Por medio unos altos en el camino para unas fotos y el platanito. ¡Qué
bonito se pone el entorno del rio en primavera!
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Antonio junto al Cristo de Rivas
Foto: Marqués
Cruzamos por el puente metálico que hay junto a la Costilla Tejana y sin
pausa, cuesta del Cristo de Rivas arriba, para completar poco más de 32
kilómetros y llegar a nuestro destino como a las 12 menos cuarto.
Una cerecita en el Camelot, para algunos, y a casa que era día de reposo y
tranquilidad.




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