2 de diciembre de 2012, a Campo Real y descubriendo nuevas rutas de vuelta

Una nueva etapa multitudinaria, con 10 Nenazas que nos juntamos en la plaza en una fría mañana de domingo, para una nueva etapa. Alguno le confundió la noche y algún que otro cagao, se amilanó por el frío anunciado. No fue para tanto, hemos salido en días mucho peores.

El consensó nos dirigía hacia Campo Real, donde hace mucho tiempo que no acudíamos, allá por el verano, creo recordar.

La salida bordeando el Cerro del Telégrafo, por su parte izquierda, entre los pinos y lo más rápido posible,  sin pausa y sin tregua. A la altura del Auditorium Miguel Ríos, se nos unía de nuevo José Luis, que definitivamente  al igual que Casper (Alfonso) se han unido al grupo.

La bajada siguió adelante para llegar hasta la laguna de El Campillo, rodeándola junto al rio, para llegar hasta el puente de hierro del tren de Arganda, de nuevo el campo tiene una estrecha senda que ha resurgido por el paso de peatones y ciclistas.

Cruzamos el puente y pasamos bajo él, para dirigirnos hacia el Azud del río Jarama, por una senda no conocida por parte del pelotón, que despistadamente no sabía ni por dónde ir. ¿Cuántas veces hay que recorrer los caminos para que recordéis por donde se va?

De forma un tanto accidentada llegamos al azud, donde paramos unos instantes para la foto de pelotón. Igual no habría otra oportunidad mejor de hacerlo.
 
Azud en el río Jarama y pelotón de la jornada
Fotos: Marqués

Seguimos río arriba hasta cruzar la carretera que une Arganda del rey con Velilla de San Antonio, para coger los caminos de los olivares, que pasan por las instalaciones de entrenamiento de los perros, hasta cruzar la R-III junto al peaje. Ya lo conoceis.
 
Pelotón junto a la R-III
Foto: Marqués

Ahí comienza la subida hacia Campo Real, con unos cuantos repechos donde me dio la lata en exceso el cambio de la bici. Hay que cambiar pronto. La subida nos llevó hasta la carretera que une Arganda y Loeches, donde se daban la vuelta las primeras bajas. Unos con sus razones y otro con otra. Sin comentarios.

Allí nos encontramos con un vehículo camuflado de La Guardia Civil, un radar móvil apostado junto a la carretera en busca de incautos de pedal ligero. Curiosamente, en el interior del vehículo un solo ocupante, tumbado en el asiento del copiloto, que abría los ojos cuando sonaba el radar. Sin comentarios, más que las protestas airadas del Sargento Pegatinas.
 
Comienza la cuesta pedregosa hacia Campo Real
Foto: Marqués

Continuaba la subida, con la rampa más dura del recorrido, donde alguno le costó llegar hasta el lavadero de Campo Real, más que a otros. Poco a poco se cogerá la forma y ante todo tranquilidad.

 En el parque del lavadero nos juntamos todos, para el platanito, las risas y unas cuantas inmortalizaciones de los miembros del pelotón en ese curioso lugar.
 
Imágenes en el lavadero de Campo Real
Fotos: Marqués

A la hora de la partida, vino la negociación de la mañana. La idea original era subir hasta el pueblo y bajar como otras tantas veces por el camino del Botillo. Acordaros de mi muslo accidentado allá por la primavera.

Pues no, no tocaba ir por allí sino que decidimos ir hacia Loeches , en principio por el camino de Valdegatos. Una camino recorrido al menos un par de veces en esa misma dirección y en otra ocasión en sentido contrario.

El problema fue confiar en mi memoria, pues en el segundo de los cruces erré en la elección y nos fuimos separando del recorrido pensado y recorriendo caminos hasta ahora desconocidos por el pelotón. No había problema, en todo momento sabíamos dónde estábamos y hacia dónde ir, aun no sabiendo por donde hacerlo.

El camino bordeaba las lomas de Valdegatos por una senda muy bonita, con unas vistas también curiosas, al menos para los que disfrutamos del paisaje.Pasamos por una Finca llamada el Romeral y acabamos en una gran casa, a modo de cortijo, cuyo nombre no conocemos, ni vimos por ningún lado.

Desde ahí tocaba bajar por una pista asfaltada, con dirección hacia Loeches, pero al llegar abajo, como delante de nosotros había una cuesta, decidimos girar a la izquierda entre olivares, para ir en busca de la carretera de Arganda a Loeches de nuevo.

Cruzamos la carretera y circulamos por unos caminos que nos dirigían hacia la R-III y el río Jarama, siempre viendo de fondo los cortados del río y en muchos momentos Madrid y las 4 torres.

El camino llegaba a un olivar, donde parecía desaparecer, aunque tomé el mando y siguiendo el camino casi perdido enlazamos con un camino en mejor estado después de cruzar una valla por donde más de uno ha debido pasar antes, nos costó muy poco pasar por ella.
 
Cruzando una valla
Foto: Marqués

El camino nos llevó hasta la R-III, para cruzarla sobre el puente usado cuando bajamos de Loeches, donde ya pisábamos terreno conocido. Más de uno debió respirar mejor cuando ya sabía cómo llegar hasta casa.

Bajamos hasta el río, seguimos hasta Velilla de San Antonio. Ahí vino la segunda negociación de la mañana. Parte del pelotón quería ir directo hacia los Viveros Don Pedro, pero convencí a todos para seguir junto al río, por la senda del Jabalí. ¡Qué bonito está ese camino en esta época!

Ahí el pelotón se separó, quedándonos una parte por detrás, entre foto y foto, para aprovechar y hacer algún descansito.
 
Rulo en el río Jarama
Foto: Marqués

El Cristo de Rivas, con Rulo, José Luis y Marqués
Fotos: Marqués y Rulo

Algunos tramos estaban totalmente descojonados por el hoceo de los jabalíes, y en otros el barrillo convertía el firme en una pista de patinaje. Así llegamos hasta el puente metálico situado junto al restaurante de las costillas asadas, por el cual cruzamos el río.

Una vez en la carretera, solo quedaba el escollo final, la subida del Cristo de Rivas. Conocido por casi todo el pelotón salvo las dos últimas incorporaciones, Casper y José Luis. Una subida empinada, pero más corta que la del pueblo. Si te la tomas con paciencia, estás arriba en un periquete.

El final y tras unos 50 kilómetros, más o menos, en el Camelot, para las risas y comentarios de final de etapa.
 
Etapa de la jornada Imagen de Google Earth

Allí nos esperaban dos rajaos de la jornada, GPS vestido de ciclista y con la bici de Mari Cruz, que salió a darse una vueltilla a la manzana y Avispa, que montado en una bici de paseo y con ropa de domingo, no pudo resistirse a las cerecitas finales.
 
GPS y Avispa en el Camelot
Fotos: Marqués

Nos vemos en la cena del viernes, aunque creo que alguno podrá salir el jueves, que es fiesta, al menos para la gran mayoría.

2 comentarios:

rulo de rivas dijo...

Las dos últimas fotos las tienes que retirar ya que no vinieron con nosotros, son una par de maricones frioleros o confundidos por la noche, eso si para tomar cerecitas si.

Javier Marchamalo dijo...

Déjalos, pobres