Una
semana muy completita, con una jornada de calentamiento el jueves por una parte
del pelotón, donde sin despeinarse se hicieron 51 km del ala, ya sabéis.
Lo
mejor vino el viernes por la noche, tocaba la cena de prenavidad de los Nenazas,
al que acudimos 12 de nosotros, en primera convocatoria y Rulo que se acercó
antes de entrar a currar para tomarse una cerecita previa. Echamos de menos a
los que no pudieron asistir, otra vez será. Fotos al privi.
La cena
Foto: El camarero
La
jornada del domingo se preveía algo fresca, aunque eso no nos ha detenido
nunca, bueno a algunos sí. Por eso, a la
cita acudimos los incombustibles de siempre, esta vez acompañados por una
fémina, Milyxa, la pareja de nuestro antiguo vecino Javier Acero. La primera Nenaza
de verdad había acudido a una etapa para compartir con nosotros aventuras y desventuras por los caminos del
Sureste.
Eran
las 9 de la mañana, ya tenía mi bici arreglada aunque con algunas dificultades,
pero a pesar de ellas, empezaba una nueva etapa. Lo peor era no saber dónde ir,
GPS no tenía preparada ninguna de sus gloriosas rutas y tras negociaciones se
decidió hacer los cortados de la Warner, adornados con una visita a los
alrededores del vertedero de Pinto. GPS no conocía esa zona y así podrá abrir nuevos
caminos por explorar.
La
salida por la senda que rodea el Cerro del Telégrafo por la zona derecha, para
alcanzar así la avd. Pilar Miró, el Auditorium Miguel Ríos y el pueblo.
Cruzamos bajo la N-III y caminito de las Escuelas de Protección Civil, sin
prisa pero sin pausa.
El
camino hasta el desprendimiento lo conocéis todos y no hay mucho que contar de
lo ocurrido, salvo la gran cantidad de gente con la que nos cruzamos hasta
llegar hasta él. Allí foto de pelotón y a seguir.
GPS junto al desprendimiento
Foto: Holandés
Pelotón en el desprendimiento
Foto: Marqués
Hacia
delante nos quedaba la pista asfaltada del canal, donde cada uno a su ritmo
pero sin descanso, pedaleaba a su ritmo. Mientras, el Holandés se entretenía grabando unas tomas de los Nenazas sobre la bici.
Llegamos
hasta la carretera de Perales del Río a San Martín de la Vega, M-301, donde
hubo un conato de parada del platanito, pronto desmontada para seguir adelante
y hacerla en un lugar más agradable y acorde con la ruta.
Miembros del pelotón junto a la carretera M-301
Fotos: Josemari
Video: Josemari
Como
en otras ocasiones cruzamos dicha carretera, el carril bici que va en paralelo
a ella y entrar en el Monte de Gózquez, tramo desconocido por nuestro guía
habitual aunque ya realizado en algunas ocasiones por parte del pelotón.
Plano del recorrido por Gozquez de Arriba
Imagen Google Earth
Video: Josemari
La
pista va rodeando el monte, con los pinos por la derecha y zonas arboladas o
campos de cultivo a la izquierda. Ahí a
mitad de recorrido, Jokin paró, tocaba la parada del platanito y otras cosas
varias, incluido el repostaje.
Poco
después, seguimos rodeando el pinar, para pasar junto al vertedero de Pinto y
hacer la única cuesta empinada de la etapa, corta pero intensa. Una vez arriba
el paisaje es lo mejor, pues mirando hacia Madrid, por detrás del Cerro de los
Ángeles destaca toda la gran urbe con la sierra con sus cumbres nevadas al
fondo. Bonita imagen tras el repechito.
El
camino continúa hacia delante hasta llegar de nuevo a la M-301, justo enfrente
de la entrada a La Marañosa. Ahí se gira a la izquierda y hacia Perales del Rio
por el carril bici, cuesta abajo.
Nos
juntamos de nuevo a la entrada de la pista paralela al río Manzanares, esa que
me gusta tanto. Allí nos esperaba Avispa, que había salida a las 10:30 para
estirar los músculos. Tras una nueva foto de grupo seguimos adelante, circulando
junto a la finca de La Aldehuela, ya término de Getafe.
Pelotón junto al camino de La Aldehuela
Fotos: Marqués
Una
pista muy monótona, todavía llena de bachecitos aunque le han debido hacer unos
ligeros retoques en verano, que nos lleva hasta Casa Eulogio, donde nos
volvimos a reunir junto a la barrera metálica que impide el paso de vehículos.
Pelotón junto a la barrera de Casa Eulogio
Fotos: Holandés y Marqués
Ahí
nos esperaba el Sargento Pegatinas, que salió a las 12 para dar una vueltilla, cuando ya
calentaba el sol. Todo un reto por el agotamiento causado.
Por
la pista asfaltada volvimos hasta el pueblo, pero en la cuesta hacia la zona
alta me desenganche del pelotón. Poco puedo contar del tramo final del pelotón,
pues ni sé por dónde subieron. Eso sí, me contaron que se metieron por el monte
hacia los cortados, incluso teniendo que poner pie a tierra en una cuesta
demasiado empinada y que los primeros llegaron a la vez que yo a nuestro
destino final, el Camelot.
Allí
y tras recorrer unos 61 km, nos juntamos a comentar la etapa, a tomar unas
cerecitas…. Que puedo contar que no sepáis. Una cerecita de regalo se quedó
para la próxima etapa.
De la etapa de
Milyxa decir que nos dejó sorprendidos a casi todos. Aguantó sin descolgarse
del pelotón en ningún instante, sin
ningún síntoma de cansancio y que la esperamos cuando quiera para recorrer nuevas
rutas junto a los Nenazas de Rivas.









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