9 de diciembre de 2012, por fin una auténtica Nenaza

Una semana muy completita, con una jornada de calentamiento el jueves por una parte del pelotón, donde sin despeinarse se hicieron 51 km del ala, ya sabéis.

Lo mejor vino el viernes por la noche, tocaba la cena de prenavidad de los Nenazas, al que acudimos 12 de nosotros, en primera convocatoria y Rulo que se acercó antes de entrar a currar para tomarse una cerecita previa. Echamos de menos a los que no pudieron asistir, otra vez será. Fotos al privi.
La cena
Foto: El camarero

La jornada del domingo se preveía algo fresca, aunque eso no nos ha detenido nunca, bueno a algunos sí.  Por eso, a la cita acudimos los incombustibles de siempre, esta vez acompañados por una fémina, Milyxa, la pareja de nuestro antiguo vecino Javier Acero. La primera Nenaza de verdad había acudido a una etapa para compartir con nosotros  aventuras y desventuras por los caminos del Sureste.

Eran las 9 de la mañana, ya tenía mi bici arreglada aunque con algunas dificultades, pero a pesar de ellas, empezaba una nueva etapa. Lo peor era no saber dónde ir, GPS no tenía preparada ninguna de sus gloriosas rutas y tras negociaciones se decidió hacer los cortados de la Warner, adornados con una visita a los alrededores del vertedero de Pinto. GPS no conocía esa zona y así podrá abrir nuevos caminos por explorar.

La salida por la senda que rodea el Cerro del Telégrafo por la zona derecha, para alcanzar así la avd. Pilar Miró, el Auditorium Miguel Ríos y el pueblo. Cruzamos bajo la N-III y caminito de las Escuelas de Protección Civil, sin prisa pero sin pausa.

El camino hasta el desprendimiento lo conocéis todos y no hay mucho que contar de lo ocurrido, salvo la gran cantidad de gente con la que nos cruzamos hasta llegar hasta él. Allí foto de pelotón y a seguir.
GPS junto al desprendimiento
Foto: Holandés

Pelotón en el desprendimiento
Foto: Marqués

Hacia delante nos quedaba la pista asfaltada del canal, donde cada uno a su ritmo pero sin descanso, pedaleaba a su ritmo. Mientras, el Holandés se entretenía  grabando unas tomas de los Nenazas sobre la bici.


Videos: Holandés

Llegamos hasta la carretera de Perales del Río a San Martín de la Vega, M-301, donde hubo un conato de parada del platanito, pronto desmontada para seguir adelante y hacerla en un lugar más agradable y acorde con la ruta.

Miembros del pelotón junto a la carretera M-301
Fotos: Josemari

Marqués llegando a la Warner
Video: Josemari

Como en otras ocasiones cruzamos dicha carretera, el carril bici que va en paralelo a ella y entrar en el Monte de Gózquez, tramo desconocido por nuestro guía habitual aunque ya realizado en algunas ocasiones por parte del pelotón.
Plano del recorrido por Gozquez de Arriba
Imagen Google Earth

Circulando por Gozquéz de Arriba
Video: Josemari

La pista va rodeando el monte, con los pinos por la derecha y zonas arboladas o campos de cultivo a la izquierda.  Ahí a mitad de recorrido, Jokin paró, tocaba la parada del platanito y otras cosas varias, incluido el repostaje.

Poco después, seguimos rodeando el pinar, para pasar junto al vertedero de Pinto y hacer la única cuesta empinada de la etapa, corta pero intensa. Una vez arriba el paisaje es lo mejor, pues mirando hacia Madrid, por detrás del Cerro de los Ángeles destaca toda la gran urbe con la sierra con sus cumbres nevadas al fondo. Bonita imagen tras el repechito.

El camino continúa hacia delante hasta llegar de nuevo a la M-301, justo enfrente de la entrada a La Marañosa. Ahí se gira a la izquierda y hacia Perales del Rio por el carril bici, cuesta abajo.

Nos juntamos de nuevo a la entrada de la pista paralela al río Manzanares, esa que me gusta tanto. Allí nos esperaba Avispa, que había salida a las 10:30 para estirar los músculos. Tras una nueva foto de grupo seguimos adelante, circulando junto a la finca de La Aldehuela, ya término de Getafe.
Pelotón junto al camino de La Aldehuela
Fotos: Marqués

Una pista muy monótona, todavía llena de bachecitos aunque le han debido hacer unos ligeros retoques en verano, que nos lleva hasta Casa Eulogio, donde nos volvimos a reunir junto a la barrera metálica que impide el paso de vehículos.
Pelotón junto a la barrera de Casa Eulogio
Fotos: Holandés y Marqués

Ahí nos esperaba el Sargento Pegatinas, que salió a las 12 para dar una vueltilla, cuando ya calentaba el sol. Todo un reto por el agotamiento causado.
 
Por la pista asfaltada volvimos hasta el pueblo, pero en la cuesta hacia la zona alta me desenganche del pelotón. Poco puedo contar del tramo final del pelotón, pues ni sé por dónde subieron. Eso sí, me contaron que se metieron por el monte hacia los cortados, incluso teniendo que poner pie a tierra en una cuesta demasiado empinada y que los primeros llegaron a la vez que yo a nuestro destino final, el Camelot.

Allí y tras recorrer unos 61 km, nos juntamos a comentar la etapa, a tomar unas cerecitas…. Que puedo contar que no sepáis. Una cerecita de regalo se quedó para la próxima etapa.

De la etapa de Milyxa decir que nos dejó sorprendidos a casi todos. Aguantó sin descolgarse del pelotón en ningún instante,  sin ningún síntoma de cansancio y que la esperamos cuando quiera para recorrer nuevas rutas junto a los Nenazas de Rivas.

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