18 de agosto de 2013, el regreso más esperado


Era el día, después de tanto, tanto tiempo de falsas alarmas y mañanas en las que el Sargento decía que iba a volver a acompañarnos en nuestras salidas dominicales, de una vez por todas cumplió y allí estaba como un clavo a la hora de la partida de la etapa. La vuelta de uno de los grandes…….

La gente sigue de vacaciones, eso es evidente, pero pensar en que cada vez queda menos, pronto estaréis todos en casita al pie del cañón y sin excusas creíbles para no subirse a la bici. Todo acaba y el verano está de capa caída, aunque no lo parezca por los calores que estamos sufriendo estos días.

Quedábamos convocados el domingo a las 8:30 h., tempranito que la calorina da más miedo que los fríos invernales, o eso parece. A la cita nos plantamos 5 de los más valientes, es decir, todos los que quedábamos en Rivas.

La decisión de la etapa fue rápida y unánime, algo suave y rápido que algunos no están para más trotes. Y nos fuimos de nuevo Cristo de Rivas abajo en busca de las riberas del Jarama, para remontar el río hacia tierras más altas.

Rápidamente llegamos hasta el paseo de los  Chopos, en San Fernando, lugar muy concurrido de paseantes matutinos, aunque espacioso para no coincidir con ninguno ni molestar a nadie. Después viene la parte más sinuosa y molesta de esta ruta. Caminos con barro de los riegos al maíz, casicas junto al rio, zonas con la vegetación incendiada y  polígonos de mala muerte hasta llegar al parque fluvial junto al barrio de la Estación en Coslada.   

 
Por la vega del río Jarama
Foto: Marqués


Nada más cruzar la A-II, se llega a los alrededores de La Muñoza donde entramos en la vía pecuaria SR-71 a modo de pista que recorre los campos entre el río Jarama por su margen derecha y las pistas de Aeropuerto de Barajas. El recorrido lo conocéis casi todos, pocos recuerdo que no lo conozcan aún.

Como bien dice el Profe, es la ruta perfecta para gorditos y ciclistas de talla grande que quieren hacer poco recorrido, además bien suave. Aunque aun así no creáis que nos cruzamos con demasiados esforzados de la ruta, o la gente está de vacaciones o descansando en días de calor. Aunque está ruta es de las más agradecida para estos días, recordar que en muchos de sus tramos vas metido entre la vegetación de ribera con árboles de gran porte en muchos casos.
 
Junto a las pistas del aeropuerto
Foto: Marqués


Hicimos una paradita en el puente metálico que cruza el río Jarama hacia el polígono de Paracuellos, la gente no lo conocía y es bueno saberlo por si se hace necesario en alguna ocasión. Una pasarela de madera un tanto ruinosa colocada bajo el puente parece servir para cruzar más rápido, yo no me fiaría mucho.

 
En el puente metálico del río Jarama
Foto: Marqués


Nada más incorporarnos de nuevo a la ruta, toca cruzar el arroyo de las Zorreras. Casi todos los hicimos por el agua, aunque alguno se bajó y usó los bloques de hormigón para no mojarse. Quede constancia del evento en el video que tenéis debajo.
 
El Sargento cruzando el arroyo de las Zorreras
Video: Marqués


La ruta continua hacia delante, cruzando de nuevo otro arroyo, el de la Vega, que esta vez cruzamos por el puente de cemento habitual, hasta alcanzar el final de las pistas del aeropuerto bajo la M-50.

Allí decidimos hacer la parada del platanito, pues el sol cascaba de lo lindo y era mejor guarecerse que morir achicharrados. Unas ricas viandas de diferente calibre, unas cuantas charlotadas de temas varios, imaginar de que, y a seguir que nos quedaba la vuelta.
 
La merienda del Sargento
Foto: Marqués


La vuelta como siempre más rápida, que el tiempo apremia. El arroyo de la Vega Gavilán y yo lo cruzamos esta vez por el agua, que como dijo Elevator, a los Jabalíes les gustan mucho los charcos y el de las Zorreras esta vez todos por el agua, sin los reparos de la ida.
 



Cruzando el arroyo de las Zorreras
Fotos: Marqués


Los árboles no fueron librando de parte del calor y el ritmo se fue acelerando poco a poco. Un sustillo a modo de derrape del Sargento según contó pudo cambiar la mañana. En una de las curvas entró atravesado como él solo sabe hacer y dos ciclistas que venían de frente palidecieron al verle de frente. Un poco exagerado ¿no?


Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
 
En San Fernando, a la altura de la zona polideportiva, nos separamos del  río huyendo de los caminos sinuosos y embarrados, tomando un tramo de la circunvalación para acercarnos de nuevo al río por el paseo de los Plátanos y el de los Chopos.

Solo quedaba por delante el Cristo de Rivas, donde se desarrolló el final de la etapa. El grupo iba compacto hasta la primera rampa, y en ese momento surgió Elevator que con un fuerte acelerón derramó, como él dijo, escapándose por delante. A su rueda, al final dejándole tirado por detrás, tiró el Gavilán y los demás no tuvimos más remedio que subir a nuestro ritmo que no estábamos para demarrajes.

Hasta arriba como era previsible llegó en cabeza el Gavilán, seguido no demasiado lejos por Elevator, yo por el medio, quedando el Sargento y el Profe más retrasados dado su peor estado de forma. Ya lo recuperarán y volverán por sus fueros.

Las cerecitas tras los 54 kilómetros recorridos, en un bar del Barrio de la Luna, creo recordar que se llama 12 Rosas, o algo así. Pero de nuevo pinchamos en hueso, saliendo más escaldados que otra cosa. Lo que echamos  de menos aquellos días del Camelot.  

 
Una famélica Urraca que vino a comerse unas patatillas y se colocó a nuestros pies sin verguenza
Foto: Marqués


Como primicia contaros que en septiembre se abrirá de nuevo el Camelot. Me cuentan que el ex-yerno del dueño de La Rotonda. Esperemos que vuelvan por sus fueros y nos dediquen todo los que nos merecemos.

Ciao, Nenazas.  

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