Ya
sabéis, viene el verano y unos por aquí otros por allá, unos van otros vienen.
Y el pelotón se nos queda bajo mínimos como es de esperar, aunque la verdad es
que llevamos una temporadita que no hacemos cubos con asa, y un pelotón decente lleva tiempo sin formarse.
A
los pocos que quedamos por casa, se nos unió David, un colega de paddel de
Elevator que hizo su bautizo con nosotros en una etapa tranquila y suave por la
vega de los ríos Jarama y Manzanares.
La
hora de partida fue las 8:30 h., para huir de los calores de final de la
mañana, y puntuales a la cita estábamos los 3, Jokin, Elevator y el que os
escribe estas letras. Eso si, Jokin mermado por la ausencia de su montura que
por un defecto en el cuadro ha viajado al norte para ser reparada o sustituida.
Los asturianos tienen la respuesta.
En
su lugar hizo un mixto con la bici de Avispa, que amablemente cedió la suya
para permitir que Jokin no se quedara en casa. Seguro que él se lo agradece y
los demás también por permitirnos disfrutar de su compañía.
Bajamos
hacia el punto de encuentro con David en los alrededores del Miguel Ríos, tal y
como lo hacemos en muchas ocasiones, y allí nos esperaba sin demora.
El
resto de la etapa lo conocéis a la perfección. Protección Civil, Casa Eulogio
con su barrera y cadena incluidas, el desprendimiento y la pista de la Presa
del Rey hasta los alrededores de la Warner. No puedo dar muchos detalles que no
sepáis, lo repetido aburre y no tengo ganas de hacerlo.
Pelotón de la jornada en el desprendimiento
Foto: Marqués
El
pelotón en dos partes llegó hasta las cercanías de la Warner, donde nos hicimos
unas instantáneas. Sobre todo David, que quería que su mujer viera que había
llegado hasta allí, sin foto no es lo mismo.
En los alrededores de la Warner
Fotos: Marqués
Allí
la primera negociación, para darnos la vuelta por donde vinimos o seguir
adelante por los pinares de Gozquez. La decisión fue rápida y unánime, p’alante
muchachos.
La
parada del platanito en el interior de la finca de Gózquez de Arriba, a la
sombrita que se está más fresquico. Allí ha reponer fuerzas, líquidos y otras viandas.
Vaya
con el caminito que rodea el pinar, la han pasado una máquina y han dejado
fuera tierra suelta y fina que no deja rodar como es debido. Seguro que lo han
hecho por joder la marrana y si ha sido así, lo han conseguido.
Por el pinar de Gózquez
Fotos: Jokin
Con
dificultades varias llegamos hasta la rampa empinada en los alrededores del
vertedero de Pinto. Y allí tuvimos que poner pie a tierra 3 de los 4 intrépidos
ciclistas.
Jokin
se atascó en la arena, David y yo también, no pudiendo llegar hasta arriba.
Pero surgió el espíritu más duro de Elevator que fue esquivando las zonas
arenosas y se plantó arribita como un campeón. Había que contarlo que si no se
me enfada.
Continuamos
hasta llegar a la carretera de San Martín para bajar por el carril bici para
pasar junto al convento de las monjas que hay junto al arroyo Culebro, para
salirnos del carril y tomar el camino de La Aldehuela.
Por el carril bici de la carretera de San Martín
Foto: Marqués
Maldito
camino que vuelve a estar hechito mierda, con baches , hoyos y rodadas de todos
los colores y tamaños. El camino que más odio.
Jokin con el sillín de la bici cada vez más bajo
Fotos: Marqués
Hasta
Casa Euologio llegamos estirados, con Jokin-Avispa por delante y por detrás el
trío restante. Allí a David se le notaba un tanto cansado, no está acostumbrado
a tantos kilómetros y eso se nota.
Al cruzar la barrera en Casa Eulogio
Foto: Marqués
Llegamos
hasta el pueblo en pelotón casi compacto, con un David cada vez más cansado
pero que seguía nuestros pasos sin pararse, es de elogiar.
Hicimos
una breve parada en la fuente del Miguel Ríos, donde algunos se refrescaron
incluso los pies. El calor era ya más que evidente y la prisa grande por llegar
hasta casa.
En
la parte final de la avd. Pilar Miró nos separamos de nuestro acompañante, que tiró hacia el
parque Bellavista y nosotros tres terminamos la subida hasta el pinar del Cerro
del Telégrafo y muy pronto en casa.
Concluimos
la etapa de 56 kilómetros tomando unas cerecitas en La Rotonda gracias a la
cortesía de Jokin. Te debemos otra, señor.
Una cerecita en La Rotonda
Foto: Jokin
Una cerecita en La Rotonda
Foto: Jokin
Después
en la piscina, degustación de cerecitas varias e incluso de una botelluca de
sidrina asturiana en compañía de Casper que vino como un rayo a la invitación
del Parque Sindical. Que si no, no es lo mismo.
Isidrín, que bien la tiras
Foto: Casper
Nos
vemos, Nenazas.






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