Un
domingo más, una ruta más. Salimos de nuevo y como nos ocurre a menudo
últimamente sin destino fijo y fuimos cambiando sobre la marcha.
La
idea era hacer una ruta suave, pero eso es imposible cuando en el pelotón va
incluido Jokin, que siempre pide más.
Nos
dirigimos a hacer la ruta de los cortados, para seguir hasta la Warner, el
vertedero de Pinto y regresar hacia el río Manzanares llegando a Rivas por Casa
Eulogio.
Barrera en Casa Eulogio, con cartelito nuevo
Foto: Marqués
Foto: Marqués
Pero
nada más pasar el desprendimiento y circulando por la pista asfaltada, surgió
el cambio.
A
regañadientes de alguno cambiamos de ruta y ¿a qué no imagináis donde acabamos? Evidentemente cruzando el río Jarama y ascendiendo por esa cuesta tan empinada
que hay cerca del puente sobre el río, la subida de la urbanización
Vallequillas.
A
trote cochinero fuimos subiendo, sin prisa pero sin pausa para llegar hasta
arriba sin poner pie a tierra en ningún momento.
Llegando a lo alto de Vallequillas
Fotos: Jokin
Fotos: Jokin
Jokin
nos esperaba en el lugar habitual, aunque esta vez no hicimos la parada del
platanito en él, pues seguimos camino adelante para hacer el reposo en Valgrande.
La fuente cuando llega el calor viene bien para recargar los depósitos de agua.
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Foto: Marqués
Una
vez allí, y si no recuerdo mal por el tiempo que ha pasado, bajamos hasta la
carretera para hacer ruta hasta Morata, pasando por el pueblo sin parar y
haciendo subida hacia la cementera por la Vía Verde.
La
bajada la hicimos por donde acostumbramos últimamente, por el camino que
empieza en la parte alta del Vaáamono y que discurre en paralelo a la Vía Verde.
Un camino tranquilo y sin apenas sobresaltos que te lleva de nuevo a la Vía
Verde un poco más arriba del Hospital del Sureste.
Atravesamos
el polígono, La Poveda y llegamos a la orilla del Jarama. Sin cruzar el puente
de las avispas, por la margen izquierda de este río bajamos hacia el Puente de
Arganda, el de hierro, donde hicimos reunión para completar la etapa subiendo
por las calles de Rivas hasta llegar a nuestras casas.
Y
termino como empezaba, un domingo más, una etapa más.
Hasta
la vista.




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