Parece que no nos pusimos de acuerdo porque salimos en tandas con algunos que quieren ponerse en forma saliendo a su aire. Que si el frío, que si la hora, que no estoy en forma, vamos que cada uno por su lado, un desastre.
El pelotón oficial salía a la hora de siempre, nada de medias enteras que es como debe ser, aunque con pocos efectivos como suele pasar en las jornadas invernales.
No sabíamos donde ir así que Jokin tomó las riendas y a improvisar que es lo que tocaba esa jornada.
Bajamos por el Cristo de Rivas, qué frío hacia, como decía un castizo "hacia un bris que corta el cutis". Pero eso no es traba para que el pelotón Nenaza se lance a la aventura.
Una vez en los Viveros Don Pedro decidimos buscar la orilla del río para encaminarnos hacia Velilla de San Antonio por la margen izquierda del río Jarama pasando por la Senda del Jabalí, bonito paisaje en esta época del año a pesar del hielo que endurece el firme de los caminos.
Bajo el cristo de Rivas
Fotos: Jokin
Fotos: Jokin
Allí coincidimos con otro pelotón, con un par de jovencitos lebreles que dejaban atrás a sus padres. Con un par.
Rápidamente escapamos de Velilla siguiendo la ruta junto al río entre éste y las antiguas Graveras de Miralrío.
La idea era subirse hacia Loeches, pero el Hombre Volador no esperaba y Jokin despistado con en algunas ocasiones, hicieron irnos un poco más allá de la cuenta. Poco más y llegamos al Puente de las Avispas.
Nos desviamos para subir a la carretera y retomar ruta hacia Loeches. Una valoración del terreno nos hizo lanzarnos por un camino por el que creo nunca usamos al pasar por esos llanos. Una Vía Pecuaria que atraviesa la gran extensión plana para llegar hasta el camino por el que luego realizaríamos la subida hacia Loeches. El camino de siempre, muy conocido por todos.
Contraluz
Foto: Hombre Volador
Foto: Hombre Volador
La rodilla de Marqués no estaba muy apta para grandes ascensiones, un dolorcillo molestaba en las cuestas así que no era el día de subir grandes cuestas. ¿Qué porque lo digo?, imaginar, porque llegados a Loeches una malévola idea surgió de la mente de Jokin. Subir el Colombiano.
Convenciendo al pelotón de no ser el día apropiado, una propuesta surgió para hacer una etapa un poco más tranquila. Irnos hacia Torres de la Alameda y después hacia Torrejón de Ardoz como se contará más adelante.
Cada uno a su ritmo nos lanzamos en busca de nuestra siguiente meta Volante, Torres de la Alameda. Por las calles del pueblo fuimos a parar a la Plaza del Sol, delante de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Fotos de pelotón
Fotos: Hombre Volador
Fotos: Hombre Volador
Allí tocaba el punto de avituallamiento, es decir, la parada del platanito. Unas risas, llenado de bidones y como no, unas fotos de pelotón en una estatua ya conocida por los Nenazas.
Para continuar, ´nos fuimos en dirección hacia el Cerro del Viso, atravesando primero el arroyo Pantueña y después el arroyo de Anchuelo. Famoso lugar por su encharcamiento casi continuo que hace ponerse de barro hasta los ojos. ¿De donde saldrá tanta agua?
Siguendo ruta y poco antes de llegar a la carretera que sube al Cerro del Viso, giramos por un camino a la izquierda, camino que baja hacia la M-224 y en paralelo llegar hasta cruzar bajo la M-203.
De allí nos quedaba cruzar el río Henares por el puente de los hierros retorcidos para alcanzar la senda que discurre en paralelo a éste río aguas abajo. Es un camino que conocemos como la Senda de los Corzos, si recordáis en una ruta coincidimos con tres corzos que huyeron de nuestra presencia.
Nos saltamos un trozo de camino para llegar hasta el cementerio de Torrejón y el Parque Europa, pues nos subimos al recorrido por la zona ajardinada para hacer la vuelta un poco más rápida y cómoda.
El resto del camino lo conocéis bien. Barrio del Castillo, Soto de la Aldovea, Caserio del Henares, Parque de la Guindalera, Puente del Moco y subida a casa por la carretera del Cristo de Rivas.
Al Chapu llegamos tras recorrer algo más de 60 kilómetros, no sabemos la distancia exacta pues todos los cuentakilómetros hicieron cosas raras y se pararon en algún momento.
Jokin tenía una promesa, tras cumplir años dejó pendientes unas cerecitas a los Nenazas.
Jokin tenía una promesa, tras cumplir años dejó pendientes unas cerecitas a los Nenazas.
En el Chapu de celebración de cumpleaños
Foto: Hombre Volador
Foto: Hombre Volador
Allí nos juntamos después con Avispa, uno de los lobos solitarios, que nos contó su ruta hacia Morata donde coincidió con el Profe, otro de los lobos solitarios de la jornada y finalmente con GPS que hizo su ruta por los cortados de Rivas.
Avispa y su ruta de Lobo Solitario
Por Avispa
Camino con escarcha entre Perales del Tajuña y Morata de Tajuña
Foto: Profe
Foto: Profe










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