Otro domingo más, otra etapa
más, que las ruedas no paren ni un domingo.
Esto es lo que pensamos los
que en esta fresca primera mañana del mes de enero nos montamos en la bici y
salimos en busca de nuevas rutas.
No había nada claro, como en
tantas y tantas ocasiones, pero a la vista de que nuevamente faltaban los gallos
decidimos una etapa tranquila y sin muchas cuestas.
La decisión fue ir
improvisando una ruta muy urbana por calles del sur de la ciudad de Madrid.
Salimos por el Barrio de la
Luna hacia la carretera M-803, la que une la rotonda de la 3M con la M-203, entre
Mejorada del campo y Vicálvaro. Creo queda bien claro así, amigos ripenses.
Una vez cruzada la M-45 por
debajo tomamos la calle Pirotecnia, la de la izquierda, para seguir subiendo
hacia Vicálvaro y seguir por la Avenida Gran Vía del Este, que pasa entre el
Parque de Valdebernardo y Faunia, para atravesar el barrio de Valdebernardo y
cruzar la M-40 hasta llegar al Anillo Verde Ciclista de Madrid.
Una vez allí entramos en
este anillo ciclista recorriéndolo hacia el oeste para cruzar poco después la A-3 y
encaminarnos hacia la zona de El Pozo y Entrevías, rodeando el Parque de Entrevías.
El anillo sigue en pos del
río Manzanares, cruzándolo por un puente con el suelo de listones de madera e
ir en busca de la puerta por donde tocaba salir, ya en el barrio de San Fermín.
El Profe recordaba perfectamente el recorrido, recordar que hicimos esta parte
de la ruta a primeros de octubre junto con Rulo y su amigo Emilio.
Al poco cruzamos la Avenida
de Andalucía, sobre pasamos el Hospital Doce de Octubre y alcanzamos la calle
por donde circularíamos unos cuantos kilómetros hasta llegar a la zona de la
estación de Aluche, la Avenida de los Poblados.
El Parque Carlos Arias
Navarro y la calle los Yébenes nos llevaron hasta las puertas de la Casa de
Campo, por un puente cruzamos el Paseo de Extremadura para entrar en el gran
pulmón de nuestra capital.
Entrando en la Casa de Campo
Foto: Marqués
La parada del platanito la hicimos junto al Puente de la Culebra, es una obra arquitectónica del siglo XVIII, que se encuentra en la Casa de Campo. Fue construido sobre el cauce del arroyo de Meaques y diseñado por Francesco Sabatini.
Madroño junto al Puente de la Culebra
Foto: Marqués
El puente se emplaza en la zona conocida como El Zarzón, en el extremo suroccidental de este parque. Se encuentra próximo a la confluencia del camino de Prado Rodajos, que aparece hacia el sur, y de la carretera de El Zarzón, situada al oeste. A sus pies se halla el Estanque Chico, formado por las aguas represadas de este arroyo.
Ahí hicimos la parada del platanito, reposando un rato y aprovechamos para hacernos una foto de pelotón sobre este bonito puente.
Pelotón en el Puente de la Culebra
Foto: Marqués
Atravesamos toda la Casa de Campo huyendo de las carreteras, siempre ea n paralelo al arroyo de Meaques y por sendas estrechas, pasando junto al Zoológico, al Parque de Atracciones y El Lago, para salir por el Paseo del Embarcadero hasta llegar al río Manzanares por la Puerta del Rey.
Lago de la Casa de Campo
Foto: Marqués
De nuevo una parada para inmortalizar el día, con anécdota incluida. Mirar la cara de los que posan, ¿de qué observación estarían disfrutando?, se admiten apuestas.
¿A quien miran?
Foto: Marqués
Junto al Puente del Rey
Foto: Hombre Volador
Selfie del pelotón de la jornada
Foto: Hombre Volador
Nos quedaba por delante el recorrido por el Madrid Río, lleno de paseantes, de la basura acumulada por las huelgas de los servicios de limpieza y de los colchoneros que iban al Estadio Vicente Calderón a la presentación de Fernando Torres.
Tras esquivar peatones, basura y demás trabas pudimos salir del Madrid Río, para seguir por el Parque Lineal del Manzanares, junto a la Caja Mágica y despedirnos de Madrid aguas abajo junto a la línea del AVE.
Por delante solo un largo camino hasta llegar a la Depuradora Sur, el camino de los charcos y así plantarnos en la Escuela de Protección Civil.
Por la carretera hacia Rivas marcaban los cuentakilómetros una velocidad cercana a los 30 km/h, en algún momento incluso superando esa velocidad. Parece que estamos en forma.
Llegamos al Chapu después de la subida por las calles de Rivas, donde nos encontramos con el otro pelotón de la jornada, el de los poco madrugadores. Ellos disfrutaron de otra ruta más corta y sin duda emocionante, no es para menos.
Los de la otra ruta
Foto: Avispa
Unas fotos de su ruta:
Asociación Legionarios Veteranos del Sahara
Fotos: Avispa
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