29 de marzo de 2015, al Caserio de Gózquez de Arriba y a Vallequillas


En la semana previa al puente de la Semana Santa nos quedamos en cuadro, la mayor parte del pelotón Nenaza hizo pellas y desapareció. Ahí nos quedamos sujetando la bandera Josemari y Marqués dejando el pabellón  bien alto, como no podía ser menos.

Decidimos irnos por tierras que llevábamos tiempo sin visitar, el bajo Jarama. La salida como siempre por las calles casi desiertas de nuestro municipio, hasta cruzar la carretera de Valencia bajo el puente en dirección a las instalaciones de la Escuela de Protección Civil.

Cruzamos el río Manzanares junto a Casa Eulogio para una vez en la otra orilla girar a la izquierda para bordear los cantiles hacia el desprendimiento y la junta de los río Jarama y Manzanares, aguas arriba de la Presa del Rey
 
Desprendimiento
Foto: Josemari


En el desprendimiento con la Presa del Rey al fondo
Foto: Josemari


El aspecto es cada vez más llamativo, la primavera nos trae una plenitud de colores y un paisaje muy atractivo.

La idea era llegar hasta los alrededores de la Warner y después decidir por donde circular con nuestras bicicletas.

Cuando nos íbamos acercando a nuestro siguiente destino se me ocurrió la idea de acercarnos al Caserío de Gózquez de Arriba, un gran caserón por el que una vez pasamos cuando intentamos hacer nuevas rutas.

El motivo, hacerme con un tesorillo de Geocaching situado ahí en medio de la nada al que de otra forma me costaría mucho más. Josemari soportó estoicamente mi deseo y me acompañó en la búsqueda.
 
Muro construido para dificultar la entrada en la finca de Gózquez
Foto: Josemari


El problema fue la aproximación hasta el lugar del escondite, sin pensarlo atravesamos la finca y nos topamos con la valla que nos impedía cruzar al otro lado a menos de 10 metros de nuestro destino. Intentamos buscar la forma de cruzar al otro lado, seguimos por la valla hacia Pinto hasta darnos cuenta que la única manera era cruzar bajo un hueco del vallado y levantar cada bicicleta para llevarlas hasta el otro lado. Así fue como rodamos por los suelos y las bicis volaron sobre el cercado para ir en busca del escondite.
 
Caserío de Gozquez de Arriba
Foto: Josemari


Luego la cosa fue sencilla, meterse por unas escaleras hacia un túnel oscuro y negrísimo hasta llegar al lugar donde estaba escondido el tesoro, iluminado por la luz que entraba por un agujero en el techo de la cavidad.
 
El túnel del Geocaching
Foto: Marqués


Una vez concluidas las labores propias de este juego tocaba seguir adelante y decidir hacia donde se dirigirían nuestras ruedas.

Volvimos hacia la carretera de San Martín, decidiendo que había que darle caña al cuerpo y lanzarnos en pos de una buena cuesta. Estaba claro, ha subir las rampas de Vallequillas para seguir camino hacia zonas más altas.

Atravesamos las huertas del Jarama hasta cruzar el puente sobre el río y plantarnos en la urbanización de Vallequillas.

La subida, como siempre, dura y pedregosa. Paramos donde siempre solemos hacer la parada del platanito. Es un lugar que todos recordáis.

 
Descanso del platanito en Vallequillas
Foto: Josemari


Llegando a la parada del platanito
Foto: Josemari


Después continuamos hacia la Vía Pecuaria, el Restaurante El Alto, la Cementera para hacer bajada por nuestro emblemático camino Vaáamonos.

Ya quedaba poco por hacer que bajarlo, pedalear por la carretera de Chinchón hasta el Puente de Arganda y el pueblo de Rivas.

Para finalizar, las calles del pueblo donde dejar las fuerzas que te quedan siempre pensando que al final espera una terraza donde brindar con unas cerecitas en mano para celebrar los 69 kilómetros que nos metimos entre pecho y espalda. Ahí quedó eso.

 
Final con cerecitas en el Chapu
Foto: Josemari


Gracias Josemari

No hay comentarios: