5 de abril de 2015, que grandes son las cerros de Arganda

Un domingo más y como siempre los Nenazas se visten de largo y a recorrer caminos, que es lo nuestro. No hay quien nos pare.

En esta ocasión nos juntamos un pelotoncillo más que decente, sobre todo para lo que estamos acostumbrados últimamente. A los cinco magníficos de la jornada se unió el hermano de Gavilán, un máquina.

Salimos por esas conocidas calles en dirección a la laguna de El Campillo, aunque si no falla la memoria rodeamos el Cerro del Telégrafo por esa estrecha senda que sale junto a la barrera del pinar cercana a la avenida Pilar Miró. Si no es así, me falla la memoria. Cosas de la edad.

Una vez en la laguna nos quedaba por delante unos pocos kilómetros por la carretera de Chinchón para desviarnos hacia el Vaáamono, un camino del que no hace falta decir nada más.

Poco transitamos por él porque enseguida y nada más cruzar bajo la carretera que viene desde Arganda el pelotón giró a su izquierda para hacer la subida hacia los Concejiles por la ruta interior, la más suave.

En las rampas más empinadas el pelotón se estiró, desmembrándose en dos, con tres rezagados por detrás. Gavilán, que sufriste más de lo acostumbrado.

Casi llegando arriba un incidente, la rueda delantera del Silbido de Rulo se vino abajo. Después de desmontarla un pincho de un centímetro de largo se había clavado y el aire no tuvo más remedio que irse pa fuera. Un rápido cambio de cámara y a seguir, que el resto del pelotón intranquilo nos esperaba junto a la Vía Verde de Morata. Impacientes, que ya llegamos.

Seguimos subiendo, en este caso en dirección a la Dehesa del Carrascal, por esos bellos caminos rodeados de encinas, coscojas y quejigos, bonitos árboles para un bello lugar.

Arriba nos juntamos de nuevo, frente a la puerta del parque aunque ahí no tocaba la parada del platanito. Alguien planteo ir a otro sitio y Marqués sugirió el Telégrafo Óptico, para allá nos fuimos.

Bajo este edificio y sin el ventarrón que sufrimos en nuestra última visita, descansamos. Un numeroso pelotón nos acompañó un buen rato, menos mal así pudimos salir todos en la foto. El pobre Jokin sale en pocas fotos, solo en las que hace Josemari.





Pelotón en el Telégrafo Óptico de Arganda
Fotos: Jokin


A continuación a bajar en paralelo a la R-3 hasta llegar al arroyo Valtierra por donde se baja hasta Los Millares, el barrio de chaletes de Arganda del Rey.

Una vez llegamos a la carretera M-208, la que une Arganda con Velilla de San Antonio, un corto trayecto y a salirnos hacia la senda que recorre la ribera del Jarama hacia Velilla, donde volvimos a separarnos en grupos.

En la laguna junto a Velilla volvimos a juntarnos para empezar el camino del Jabalí juntos, cosa que duró poco porque los más tranquilos no podían aguantar el ritmo de los de delante, es que van como locos.

Recorrimos la ribera del Jarama de nuevo en dos grupos, estaba claro como quedaba el tema. Cerca de la Ermita del Cristo de Rivas volvimos  a juntarnos fugazmente, los de delante no iban a bajar el ritmo y los de detrás están ahí porque no dan para más.
 




Los de delante cerca de la Ermita del Cristo de Rivas
Fotos: Jokin


Una vez en la carretera junto a los Viveros Don Pedro solo te queda apretar los dientes y a subir hacia el Cristo de Rivas. Coches y más coches, mucho cuidado y al tran tran llegamos a nuestro destino final.

Sorpresa, esta vez no fue el Chapu que estaba cerrado por vacaciones, tuvimos que cambiar de local e irnos al bar del Centro Covibar2, que ha cambiado de dueños y nos han dado mejor cobijo que algún bar de la zona que no queremos ni en pintura.

Que no pare la música, compañeros.

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