18 de diciembre de 2011, otro nuevo reto a Perales de Tajuña

La mañana se levantó fría, muy fríaaaaa, bajo cero. Pero eso no es límite para algunos, que aun con temperaturas gélidas, tienen las narices de madrugar un domingo, vestirse de largo y salir a darle a los pedales.

Como es de costumbre, a las 9:00 de la mañana ahí estábamos un grupo de valientes. Esta vez si nos acompañaba GPS, por lo que no había dudas de que no nos perderíamos por esos caminos del Sureste madrileño.

No teníamos claro dónde ir, pero como el Profe propuso el reto de ir a Perales de Tajuña, para allá nos fuimos.

Una buena parte del recorrido trascurrió por idéntico trazado al de la semana anterior, bajando por detrás del Cerro del Telégrafo, carretera de Chinchón, camino Vaáamono y canteras de Arganda.

Incluso volvimos a pasar junto al lugar del incidente de Trancas, donde hicimos un inciso y tomamos una instantánea del lugar, para avivar el recuerdo de nuestro compañero de fatigas.


Lugar donde tuvo lugar el patinazo de Trancas
Foto: Marqués

Atravesamos las canteras y una vez en la cañada donde en la etapa anterior nos dirigimos hacia el Rock & Rios, continuamos por la cañada en dirección hacia Perales de Tajuña. Por el medio una nueva cantera, revisada por GPS y atravesada para continuar por lo alto, no había dudas había que llegar al destino marcado.


Subida en una de las canteras, se empañó la cámara
Foto: Marqués

Aquello parecía que no tenía final, pero al fin hicimos la parada del platanito en el final del camino, justo antes de bajar a Perales, con unas vistas muy espectaculares de la vega de Tajuña sobre el pueblo de Perales. 

Por cierto, ¡qué bueno el caldito calentito del Holandés, hace revivir a los muertos!


Gavilán con Perales de Tajuña ahí abajo
Foto: Marqués

Esos muchachos
Foto: Marqués

Pelotón de la jornada
Foto: Marqués

Lo difícil era saber por dónde seguir adelante. Un camino muy, pero que muy pedregoso y empinado aparecía entre nuestra ubicación y las calles del pueblo. Tres valientes no se lo pensaron y tiraron hacia abajo y otros 4 intentamos tomar otro camino para bajar. Aunque nuestro gozo en un pozo, pues no había otra forma y pie a tierra bajamos hasta las calles de Perales. Eso si, unos más que otros.

Nos juntamos en la Vía Verde, en dirección hacia Morata de Tajuña y así continuamos recorrido. Unos veinte minutos después y con avería de la bici del Holandés, llegamos a Morata y de allí lo que ya conocéis, helipuerto, Vía Verde cuesta arriba, camino Vaáamono, carretera de Chinchón, subida del pueblo y como no Camelot después de 65 kilómetros.


La ruta de la jornada
Imagen de Google Earth

Para mí, como es costumbre se me hice más cuesta arriba la subida hacia la cementera desde Morata. Aunque pude llegar al destino final gracias a Rafa, que me esperaba al inicio del Vaáamono y tuvo la santa paciencia de aguantar conmigo el resto del camino. Como el dijo, solo falto el tirar de mi con una soga. Pero llegar, llegué gracias a él sin coger el Metro, como pensaba hacer.

Nada más, que tenemos por delante dos domingos sin posibilidad de ruta, salvo que salgamos en sábado, pero no sé si será posible.

Un saludo a todos, desearos unas felices fiestas navideñas, un abrazo muy fuerte a todos y un especial ánimo a Trancas para que se le pasen pronto los dolores.

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