Habíamos quedado como es de costumbre a las 9:00 h, pero un altercado curioso delante de nuestras casas con un chino de protagonista, ya relatado en un correo electrónico, nos retrasó la salida.
Desde mi ventana
Foto: Marqués
Salimos sin dirección determinada, nos faltaba GPS para guiarnos de forma eficiente. La bajada hasta el pueblo, tras el Cerro del Telégrafo y hasta la laguna de El Campillo.
En principio la propuesta era ir al Cerro de los Angeles, pero una confabulación entre Josemari y yo, echó abajo la ruta. Propusimos ir al Rock & Rio de Arganda y entre la niebla hacia allí nos dirigimos.
Unas telerañas en el puente del Tren de Arganda (dedicada al Gavilán)
Foto: Marqués
La ruta cruzó una vez más el puente del tren de Arganda, subiendo por la via verde hasta el polígono, donde giramos en dirección a la gasolinera de la BP para continuar hacia el Hospital del Sureste, lugar donde acabaríamos más tarde.
Subimos por un camino paralelo al la via verde por el fondo del valle, el cual no tenía nada de barro y era ameno para circular.
No sabíamos la ruta correcta y al llegar a un cruce giramos a la derecha para cruzar la A-III por un tunel y comenzar una empinada subida hacia la cementera.
Josemari y el Profe
Marqués y Elevator
Marqués
Elevator
Fotos: Trancas
Una vez junto a la via verde, seguimos por la pista de cemento paralela a ella hasta el puente metálico donde termina el "camino Vaaamono".
Cruzamos bajo el puente y tomamos dirección a las canteras de Morata, por ese camino tan conocido tomado tantas y tantas veces.
Una vez arriba y unido todo el pelotón, dudamos si tomar camino a la izquierda e ir al destino propuesto Rock & Rio o bajar hacia Morata para volver por la via Verde.
El camino elegido parece que no era el más adecuado pues poco más adelante se produjo el incidente más importante de la jornada.
Lo vimos todos, pero tomo las palabras del Gavilán, que lo narra perfectamente:
"Trancas te derrapo la rueda trasera, en mi opión debido a lo congelado del suelo, saliste por encima de la bici por el lado contrario al derrape, caíste con el costado izquierdo impactando por este orden cabeza, hombro, cadera y pierna.
Los minutos posteriores, lo que vimos todos los presentes, un angustioso y largo tiempo (1 a 2 minutos aproximadamente), sin consciencia , con una posterior seminconsciencia que nos acojo todavia mas.
Tras el primer susto un buen rato con preguntas (bastantes veces preguntando que había ocurrido) hasta que llego la policia.
El resto supongo que te acordarás.
Ese accidente es fruto de la mala suerte (como la mayoria), ya que no ibas ni descontrolado, ni a una velocidad inadecuada, estabamos comenzando la bajada".
El casco de Trancas tras el trastazo
Foto: Trancas
La ambulancia debió pinchar, a los municipales de Morata les costó dar con nosotros primero y conseguir llegar donde estábamos después. Pero al final montaron a Trancas y a su bici en el patrulla y se lo llevaron al Hospital del Sureste.
Nuestra vuelta, por donde habíamos venido hasta la via verde y una vez allí, por unanimidad decidimos ir al Hospital para acompañar a Trancas hasta que llegara su mujer.
Pelotón sin Trancas, en el momento de ir hacia el Hospital de Arganda
Foto: Marqués
Una vez llegó, tomamos dirección a casa, a un paso tranquilo comentando lo ocurrido.
Esta vez no hubo Camelot, no era el día, y acabamos cada uno en nuestra casa para esperar una nueva ruta y menos acidentada, que llevamos tres caídas fuertes y esperemos que ésta sea la última.








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