Una
nueva mañana en la que un grupete de colegas quedaba convocado para realizar
una nueva etapa, también hubo bajas de última hora de algunos que habían comprometido
su asistencia, aunque no llegaron.
Nuestro
guía GPS había preparado una etapa hacia el Este, saliendo por el Cristo de
Rivas, cosa que no pudo ser posible porque teníamos que recoger a Caracol, que
nos esperaba en el Miguel Ríos. Así la bajada hacia el río Jarama fue cambiada
para hacerla por el pueblo y recuperar el camino previsto más adelante.
Con
todo ello, y tras bajar hasta la laguna de El Campillo, la rodeamos por la
senda junto al rio, para cruzar más adelante por el “puente de las avispas”.
Cruzando el puente de las avispas
Foto: Casper
Tras
cruzarlo, seguimos camino adelante junto al río para llegar hasta el azud del
Jarama, camino que nos conduce río arriba en busca de la zona Este madrileña.
Llegamos
hasta la carretera que une La Poveda con Velilla de San Antonio, para cruzarla
y circular por una nueva ruta circulando por un camino en busca de la subida tradicional
hacia Loeches.
Nos
juntamos en el puente que cruza por encima la R-III, donde iniciaban la vuelta las
dos primeras bajas de la jornada. Demasiado pronto creo yo, pues con solo 14
kilómetros poco se puede llegar a calentar las piernecitas. Cada uno a su ritmo
pero dejo caer un mensaje, lo que dejas de hacer lo pierdes. Foto de rigor y
p’arriba.
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Continuamos
los 7 que quedábamos camino de Loeches, a ritmo curioso y recuperando terreno a
un grupo de machotes que nos adelantaron en el puente.
Unificación
arriba, nada más entrar en las primeras calles del pueblo, para continuar cruzándolo
en busca de las rampas que nos llevarían hacia Pozuelo del Rey, un camino
conocido pero poco usado, al menos en esta dirección.
Pues
eso, que nada más cruzar Loeches venía uno de los cuestones de la jornada,
seguro que el más empinado y duro de la zona. Lo llaman la subida a "El
Colombiano”, no se sabe muy bien porque, no logré encontrar explicación. Una
subida muy durita, con un primer repecho para quitar el hipo, un pequeño plano
y la subida definitiva para llegar hasta lo alto. Duro, muy duro.
Subida del Colombiano
Foto: Marqués
Una
vez en el plano, o en la subida tendida para alguno, vimos que Caracol iba
tocado con un desvanecimiento causado por el esfuerzo, una pájara en condiciones. Pero no cejaba en el intento
y ni se rendía para seguía hacia delante con un par.
La
parada del platanito la hicimos junto a la tapia del Cementerio de Pozuelo del
Rey, un lugar un poco atípico para el descanso, al menos para un descanso no
definitivo. Ahí repusimos fuerzas, charlamos, comimos y todas esas cosas que se
hacen en las paradas de mitad de ruta.
En la tapia del cementerio de Pozuelo del Rey
Fotos: Marqués y Casper
Marqués
Foto: Casper
Escudo de Pozuelo del Rey
Foto: Marqués

Avispa comiendo
Foto: Casper
GPS
Foto: Casper
La
continuación nos llevaba hacia el Norte, en busca de esos campos casi
desconocidos por el grupo y por donde GPS tuvo un rato de recalculo de ruta y
búsqueda de la dirección correcta. Parece que pasaron el arado por el camino
por donde teníamos que pasar y al final no hubo más remedio que cruzar
sembrados en busca de la ruta correcta.
Desde
ahí por un camino lleno de subidas y bajadas, llegamos a ver Villalbilla en la
lejanía, un pueblo situado en lo alto, todavía más al norte de donde estábamos.
Parecía
que la bajada nos iba a conducir hacia Valverde de Alcalá, localidad conocida
por el pelotón en etapas de hace mucho tiempo, pero GPS tenía preparada otro
recorrido en dirección hacia Torres de la Alameda. Un camino que hicimos una
vez, aunque en sentido contrario desde este pueblo hacia lo alto. Una bajada
trepidante y rápida para bajar hasta dicho municipio.
Poco
antes de entrar en el pueblo, la curiosa anécdota de la jornada. Gavilán que
iba a todas prisas por el camino, de repente se encontró con su hermano que
coche teledirigido en mano iba a practicar con su vehículo justo por el camino
por donde pasábamos. ¡Qué grande y pequeño es el mundo!
Desde
Torres de la Alameda tocaba la vuelta, tomando el camino hacia Loeches, un camino
conocido por el grupo que nos llevaba de vuelta hasta pasar por la base de la
“subida del Colombiano”.
Una
vez llegados a Loeches, cruzamos el casco urbano y de nuevo GPS volvió a
sorprendernos. En vez de hacer la bajada tradicional hacia Velilla de San
Antonio, bajamos por la carretera que une a éste pueblo con Velilla y a la
altura del Colegio Montfort entramos por un camino que nos llevaría en
dirección hacia Mejorada del Campo.
Un
camino conocido en parte, se hizo una sola vez y en sentido contrario, que nos
llevaba hacia abajo de un valle y que nos dejaba por delante una nueva subida,
la penúltima del día, en dirección hacia Mejorada.
Una
vez arriba, circulamos un rato junto a un tramo de autovía de peaje que se
quedó en eso, un trozo de corta distancia con la zona de los peajes y poco más,
no viene ni va a ninguna parte. Los que fuisteis por esa zona en la otra
ocasión, lo recordareis. El despilfarro hecho realidad.
Tras
la bajada entramos en Mejorada, donde el grupo se separó. Por delante la
mayoría y por detrás Caracol y yo.
No
volvimos a encontrarnos porque después de atravesar el pueblo, un pinchazo en
mi rueda trasera nos detenía durante unos cuantos minutos. No había más remedio
que desmontar la rueda y cambiar la cámara, pues un pequeño corte por el lado
interno de ella impedía seguir adelante sin el cambio correspondiente.
Solo
nos quedaba la última subida, esta vez sí, la del Cristo de Rivas, pues tras
circular por la carretera que sube hacia Vicálvaro y una vez en la rotonda de
la 3M, solo nos quedaba por delante ese recorrido por la carretera que sube
hasta la ermita y que nos lleva hasta Rivas.




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