En las días previos a la
jornada del domingo llegaban malas noticias sobre la meteorología que iba a
dificultar o incluso impedir una mañana más nuestra salida por los caminos del
Sureste.
Había llovido en cantidades
industriales durante toda la semana, lo que seguro es un duro impedimento para la
circulación por la mayoría de los caminos de nuestra zona. Pero eso ya sabéis
que no es lo más importante, siempre hay
rutas más favorables incluso cuando la lluvia ha dejado su rastro a modo de
barro.
A la cita acudimos solo 3 de
los más valientes, es verdad que a algunos la enfermedad les ha hecho mella,
pero la gran mayoría o ha perdido ese gusanillo que os reconcome a alguno y nos
obliga a salir a toda costa o el miedo les hizo quedarse en la cama, calentito.
A fuerza de guasap
convencimos a Avispa, que viendo que la fracción “29er group” ya estábamos
dando vueltas por la calle, no pudo resistirse y se atavió con la oportuna
ropa, para salir poco más tarde para unirse al grupo.
Así la etapa daba comienzo por las calles de Rivas
en dirección al pueblo y hacer la muy conocida y recurrida etapa hacia la
Warner.
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Cruzando el desprendimiento
Foto: Marqués
Poco se puede contar en una
etapa con un recorrido tan conocido por el pelotón Nenaza, salvo unas cuantas
anécdotas que nos ocurrieron mientras hacíamos el recorrido dominical, por ser
una de las más tradicionales y socorridas tras los días de lluvia.
Sobre el barro, comentar se
le crea quien se lo crea, que no fue lo dominante de la jornada, solamente era
abundante en dos de los tramos, entre la curva pasada Escuela de Protección
Civil y la curva que gira hacia los cortados, con el puente del Manzanares y la
barrera de hierro por medio, además de el último tramo de baches llenos de
charquitos poco antes de llegar a la carretera de Perales del Rio a San Martín
de la Vega. No olvidéis que la pista asfaltada que une la citada carretera con
la Presa del Rey es una parte importante de esta ruta y ahí el barro es
imposible que aparezca.
Sobre el viento, otra de las
amenazas de la jornada, decir que solo molestó en dos zonas. A la ida en la
pista asfaltada donde circulábamos hacia el SW, justo de donde provenía el
viento y a la vuelta nada más girar la curva del Manzanares, antes de Casa
Eulogio y hasta enfilar hacia la barrera de hierro para cruzar por el puente de
nuestro rio.
La primera de las anécdotas
ocurrió cuando circulábamos bajo la curva de casa Eulogio bajo los cortados de
yeso. Nos cruzamos con 3 ciclistas a los que preguntamos por el estado del
resto del camino. Bien, bien, fue la respuesta. Pero a los 200 o 300 metros nos
encontramos con un árbol caído que cortaba el paso por el camino. O el almendro
había caído en ese momento o nos cruzamos con unos mentirosos empedernidos.
Encuentro con un árbol caído sobre el camino
Foto: Marqués
Rápido una bombillita se encendió en la cabeza de los valientes Nenazas. ¿Para qué rodearlo?, es mejor sacarlo fuera del camino, y ni corto ni perezoso nos vimos empujando el tronco de aquel árbol hasta tirarlo por la cuneta y dejar de nuevo el camino practicable para todos. Caballerosidad y buenas maneras ante todo.
La solución con el árbol caído
Fotos y video: Marqués
La siguiente anécdota cuando circulábamos por la pista asfaltada en su parte final, con el Holandés ya de vuelta para casa pues debía adelantar su regreso para realizar un viaje a su tierra natal. Un par de ciclistas que iban por delante, charlando amigablemente y a trote cochinero, se vieron adelantados por el grupo. Debieron sentirse ridículos porque rápido el sonido de sus cambios anunciaba que no iban a dejarse adelantar tan fácilmente. Un pique innecesario que les llevaría hasta la carretera de San Martín de la Vega, con el Gavilán al frente del grupo.
Panorámica de la Presa del Rey y Gaviotas sombrías en la presa
Fotos: Marqués
La vuelta a buen ritmo, en
algunos momentos circulábamos a 30 km/h, e incluso llegué a ver un instante
donde marcaba 45 km/h en una de las bajaditas de esa pista tan llena de sube y
bajas. Aunque eso no es lo importante, lo mejor como siempre la vista de
nuestros campos que ya empiezan a anunciar que la primavera está cerca.

Los cortados del Manzanares
Fotos: Marqués
Llegamos al Camelot a las
12:15 h., tras los 50 km recorridos, con una velocidad media de 20,4 km/h,
donde degustamos cerecitas y ricas viandas durante un ratillo, esta vez
acompañados de GPS y Elevator, que acudieron a saludarnos.
Ruta completa y detalle de la ruta en la zona de los cantiles yesíferos
En wikilok por Avispa
Poco más que decir, la cosa
no da para más, aunque no me resisto a recordaros una frase que no se me olvida
nunca: “Guarros, pero valientes”.
Ruta completa y detalle de la ruta en la zona de los cantiles yesíferos
En wikilok por Avispa
Espero que la bicha os
vuelva a picar pronto y os reincorporéis de nuevo a un pelotón que os echa de
menos. Con la vuelta del buen tiempo igual algunos os reengancháis de nuevo a
compartir experiencias con el pelotón Nenaza.
Ánimo a todos.
Y como final una curiosidad de nuestro municipio, que recojo de un blog que se llama "La Taberna de Jack", que me chivatearon y me parece interesante quede recogido también aquí.
Historia de Rivas-Vaciamadrid: Reproducción artística de la casa-palacio de Felipe II en Vaciamadrid. La ubicación del edificio se situaba cerca de la desembocadura del río Manzanares en el Jarama. En los cortados de la izquierda de la imagen, puede distinguirse la formación conocida como 'Espolón de Vaciamadrid'. El cuadro original se conserva en el Monasterio de El Escorial (Madrid). Foto a partir de una diapositiva de la Biblioteca Nacional.
Fuente: Blog "La Taberna de Jack"

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