Una nueva cita dominical para despedir el mes de junio, a la
que solo acudimos 4 Nenazas. El temita de la asistencia sigue por los mismos
fueros, parece que el personal se ha acomodado o quizás esté miedoso a los
calores veraniegos. Hay que salir más gente, cojones.
No estaba la cosa para grandes metas, además que habíamos
retrasado la hora de salida a las 9:00 h., la noche anterior fue
movidita para más de uno y había que descansar un poco más. Así que lo pretendido era una etapa corta y
tranquila, aunque como ya sabéis eso es prácticamente imposible.
Elevator propuso ir hacia el Cerro de los Ángeles y hacia
allí nos fuimos saliendo como es menester hacia el pinar del Cerro del Telégrafo,
la avda. Pilar Miró, hasta llegar al pueblo. Raudos y veloces tomamos rumbo hacia Protección Civil, el
calor ya había hecho acto de presencia y había que buscar las sombricas.
El camino de los charcos no estaba tan mal como en otras
ocasiones, solo en un punto hay que bajarse de la bici y cruzar con ella en el
hombro. Eso si no eres como uno de los machotes que nos adelantó, que lo cruzó
sin bajarse poniéndose de barro hasta los ojos y dejando un olor de tirar patrás. Eso es valentía y lo demás
tontería.
Foto: Marqués
Una vez llegamos a la Cañada, con un run run que recorría mi cabeza, propuse hacer un cambio, en vez de ir al Cerro de los Ángeles podía ser mejor idea seguir adelante por el camino que llevábamos e irnos hacia la Ribera del Manzanares en Madrid city.
Una vez llegamos a la Cañada, con un run run que recorría mi cabeza, propuse hacer un cambio, en vez de ir al Cerro de los Ángeles podía ser mejor idea seguir adelante por el camino que llevábamos e irnos hacia la Ribera del Manzanares en Madrid city.
Elevator no se quedó muy convencido, pero a Calzas y al
Gavilán les pareció buena idea, así que sin mucho dudarlo hacia allí nos
fuimos.
El camino lo conocíamos tanto Calzas como yo, aunque era
ruta nueva para el perjudicado del Gavilán y para Elevator, que se dio la
vuelta conmigo el día de la celebración de los atléticos, cuando llegaron hasta
el estadio del Glorioso.
No dudamos hasta después de pasar la vía del AVE, pues al
llegar junto al río Manzanares vimos un puente que no nos sonaba nada. Lo
obviamos y dimos con la senda correcta rápidamente, eso sí, tras bajar una
rampa muy empinada donde se lució el Gavilán que es el puto amo bajando y haciendo derrapes.
Foto: Marqués
En ese punto ya empezaba la pista asfaltada que recorre la
margen izquierda, río arriba, aunque un poco más adelante se encuentra el
puente que permite cruzar el río y tomar la margen derecha que nos llevaría
hacia nuestro destino.
Si alguno aun no lo conoce es una ruta bastante plana, con
ligeros toboganes, hay que cruzar bajo unos cuantos puentes y hay que esquivar
a algunos viandantes, patinadores, atletas y demás fauna autóctona y alóctona,
claro.
El paseo es agradable, sobre todo cuando no te cruzas con
gente, pero si es de alguna ayuda deciros que esperábamos mucha más gente de lo
que en realidad encontramos.
La Caja Mágica pronto quedó atrás, después la M-40, la zona final
de Antonio López y por fin llegamos al Madrid Rio en la zona de Legazpi, mi
barrio de toda la vida. Allí aumentó el número de paseantes, aunque siempre en
una proporción razonable que permitía el discurrir del pequeño pelotón.
Poco después de pasar bajo el puente de la Princesa y el
Praga pero antes de llegar al puente de Toledo, el pelotón hizo un receso en
una de las numerosas fuentes que encontramos durante el recorrido.
Allí y con el nuevo puente de Arganzuela de fondo dedicamos
un ratín al avituallamiento, al bebercio y alguno que otro a la observación de los
alrededores, que en todas partes se encuentran cosas bonitas a las que mirar.
Elevator oteó el horizonte y rápido divisó en la lontananza, más bien en
la otra orilla del río, una zona con chorrillos de agua. La decisión esta vez
fue rápida y no había dudas, había que acercarnos hasta allí para disfrutar
unos instantes del panorama y también de unas risas que nos marcamos cruzando
entre y por los chorros de agua que salían del suelo. Como niños disfrutamos.
Esquivando chorrillos
Foto: Marqués y Calzas
Muy corto se acabó la batería de la cámara
Por Marqués
Había que volver para casa, porque alguno pretendía llegar a
eso de las doce, iluso de él. Volvimos un trecho por la otra orilla, pasando
junto a las instalaciones del antiguo Matadero y el Gavilán que tenía un colega
que vive por la zona, hizo un intento de dar con él. La cosa no fue bien,
aunque su coche estaba aparcado junto al portal, finalmente no dio con él y
pronto cejó en sus pretensiones volviendo de nuevo a la ruta.
Nuevamente cruzamos el río, para retomar todo los andado y
sin pausa volvernos hacia Rivas a todas prisas. Bajo la vegetación de ribera
que se estaba más fresquito rápidamente llegamos hasta el puente donde cruzar
por última vez el Manzanares, donde se acababa lo bueno y venía lo más soleado
de la jornada.
Íbamos deprisa, en algunos momentos muy deprisa, hasta que un incidente a modo de
ostionazo hizo detener la marcha del pelotón. Muy cerca del puente de la M-50,
mi rueda trasera se topó con una rodada y quizás con una piedra redonda metida
en la tierra, patinando de forma incontrolada hasta que di con mis huesos y mis
carnes contra el duro suelo. El tortazo fue de los que hacen época, lo puede corroborar
Elevator que iba detrás mio, y Calzas que iba inmediatamente por delante.
Si no recuerdo mal, en un principio me levanté del suelo sin
apenas respiración, no me entraba casi aire en los pulmones. Poco a poco me fui
recuperando y dándome cuenta que no había nada roto. Como bien dijo Calzas - el
airbag de serie te ha librado de una buena.
De las rodillas, pero sobre todo del brazo derecho, manaba
sangre. Pero eso no es suficiente para derrotarnos, así que monté de nuevo
sobre la Jabalina y con la rodilla derecha un tanto maltrecha volvimos a
ponernos en ruta.
La vuelta no fue fácil, aunque sin tregua más que para beber
en alguna fuentecilla completamos un recorrido de 62 km, de una jornada que se
pretendía cómoda y al final se convirtió en un calvario. Al menos para mí.
Los que podáis, nos vemos en la cena-paella!!!!!!!


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