Un domingo más, una historia más que contar. Así somos el
pelotón Nenaza, aunque siguen sin salir los números, me faltan unos cuantos.
La cita de nuevo a las 8:30 h., hay que madrugar para estar
tempranito de regreso. A ella acudimos 7 Nenazas, incluida nuestra última
incorporación David que nos esperaría en su rotonda habitual.
Había ganitas de esfuerzo y el Profe en plan líder propuso
una jornada de visita a Campo Real, parece que quería comprar aceitunas, aunque
se le olvidó luego.
Así que bajamos hacia el pueblo para bajar hasta la laguna
de El Campillo. Una vez allí rodearla y llegar hasta el puente de las avispas.
Ni que decir tiene que con el frescor las avispas no hacen
acto de presencia, pero un escollo aun peor ronda por este emblemático puente.
Su pasillo de cemento cada vez está en peor estado. Le van poniendo chapa
metálicas a las zonas donde el cemento se va para abajo. Queda un hueco donde
se ve el vacío y una zona que se caerá tarde o temprano, ¡qué miedo da!
Para continuar la senda que sube aguas arriba del río Jarama
en dirección al azud que tanto conocéis, esa zona está bonita ahora con la
vegetación verde que vive junto al río.
Dirección hacia Velilla de San Antonio, pero girando a la
derecha para hacer una subidita hasta la carretera M-208, para circular unas
centenas de metros hacia Arganda pero girando de nuevo a la izquierda para
adentrarnos entre zonas de extracción de áridos, olivares y viñedos.
Allí unos ruidacos impresionantes nos acompañaban al paso
que despistaron a más de uno. Últimamente, a los viticultores les ha dado por
intentar espantar a los estorninos, que imagino se lo aprenderán pronto con
sonidos de sus congéneres chillando e incluso voces de rapaces por medio.
Espero no se les coman muchas uvas o la cosecha se verá mermada.
Nada más cruzar sobre la R-2 empiezan las cuestas, de nuevo
entre olivares y zigzaguenado seguía nuestra ruta hacia la carretera M-300,
donde empieza lo más empinado de la jornada, el camino pedregoso que nos lleva
hasta Campo Real. La verdad es que este camino es horroroso, mogollón de
pedruscos y hoyos dificultan el pedaleo.
En la subida nos quedamos 3 rezagados, GPS con problemas
técnicos en su montura renovada con llantas y ruedas de 27 y medio, el Gavilán como fiel acompañante y yo, que recibí una
llamada de teléfono, que se me hizo como otras tantas veces muy dura la subida
y peor la siguiente bajada.
En lo alto la vista era horrible, un incendio en la zona
durante este verano había calcinado casi todo el monte desde donde nos
encontrábamos hacia Campo Real. El día 5 de agosto sucedió el tema y parece que
han detenido al pirómano.
Si estáis interesados en saber un poco más, leer en los
siguientes enlaces:
Llegué hasta la plaza del pueblo entorno a las 10:30 h.,
donde habíamos quedado, muy rezagado del resto y allí hicimos la parada del
platanito. Descanso, reponer fuerzas, charlotadas, llenar las cantimploras en
la fuente y a seguir que quedaba la vuelta por delante.
Rulo en la plaza de Campo Real
Foto: Marqués
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Tras la subida de rigor hacia la parte alta donde se sale del casco urbano, tomamos dirección hacia Arganda. Nos quedaba el largo camino plano por delante y la bajada del Botillo. Famosa por una de mis caídas donde se me puso el muslo un poco negruzco y por el piñazo de Josemari el 24 de diciembre de 2012, el día de Nochebuena. La verdad es que es un camino pedregoso pero si te lo tomas con paciencia y no haces el loco, el escollo se pasa pronto. Además, para algunos es una zona donde disfrutan de una intensa bajada y lo pasan bien.
Foto: Marqués
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Tras la subida de rigor hacia la parte alta donde se sale del casco urbano, tomamos dirección hacia Arganda. Nos quedaba el largo camino plano por delante y la bajada del Botillo. Famosa por una de mis caídas donde se me puso el muslo un poco negruzco y por el piñazo de Josemari el 24 de diciembre de 2012, el día de Nochebuena. La verdad es que es un camino pedregoso pero si te lo tomas con paciencia y no haces el loco, el escollo se pasa pronto. Además, para algunos es una zona donde disfrutan de una intensa bajada y lo pasan bien.
Después del reagrupamiento senda adelante hacia abajo,
pasando junto al centro hípico, para acabar pasando por las calles de la urbanización
Los Villares de Arganda del Rey y
cogiendo como camino de escape rápido hacia casa la carretera Campo Real en el
tramo que rodea La Poveda hasta llegar de nuevo a la Estación del Tren de
Arganda. Por ahí volábamos a toda marcha.
Una vez llegamos a las cercanías del puente de las avispas,
decidimos no cruzarlo de nuevo, por no tentar a la suerte. El camino a seguir
fue la senda que recorre el río aguas abajo hacia el puente metálico de la
antigua N-III. Un tramo que tampoco está nada para tirar cohetes y por el que
el grupo se disgregó en trocitos hasta la reunión una vez llegamos a dicho
puente con algunos arañazos tras el paso entre el vallado y algunas ramas de
árboles muy pegadas que dejan en algunos tramos un mínimo paso por donde algunos
cavemos peor que otros. ¿Qué os voy a decir?
Solo nos quedaban por delante las calles del pueblo, las
cuales subimos en pelotón casi constantemente aunque con algún
demarraje que provocó que algunos se dejaran las fuerzas que le quedaban.
Pero no había problema, nos tocaba reponer fuerzas casi
finalizando la etapa y decidimos hacerlo en un nuevo lugar. Esta vez elegimos
un bar en el que nunca habíamos parado, el Bar Miró, situado en la avenida Pilar
Miró, esquina a Silvia Munt, junto a la rotonda.
La verdad es que
aunque desde ahí quedan algunas rampas por delante, la elección fue
acertadísima. Cerecitas frescas, ricas tapas y buen ambiente nos acompañaron en
el final de la etapa.
Tapitas y cerecitas en el Bar Miró
Foto: Marqués
Una vez en ruta concluimos la etapa de unos 52 km tras subir el resto de la avenida, pasar por el pinar del Cerro del Telégrafo y el parquecillo cercano a nuestra casa.
Y para terminar, no me olvido de dar felicitaciones al más veterano del grupo, Calzas, que se estiró con
una rondita a la salud de todos, como tiene que ser. ¡Qué bien te conservas
y que fuerte andas! Esperemos llegar a tu edad al menos como tú, será buena
señal compañero.
CalzasFoto: Marqués

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