La tarde del sábado fue una de esas tardes de tormentas
primaverales, que por donde pasa la nube deja una buena cantidad de agua a modo
de precipitación y eso es algo que no se lleva bien con la práctica del MTB.
Aunque ya sabéis, guarros pero valientes.
Para esta primera mañana del mes de abril se preveía una
escasa asistencia de nenazas, ya que aparte de la desbandada general de la
mayoría del personal, que ha olvidado ya como se monta en bici y que parece que
no volverán al grupo, alguno de los más fieles al pelotón tenían imponderables
que no les permitían unirse a nosotros. Así el pelotón solo estuvo compuesto
por dos unidades y a poco que ni salimos.
Anunciaban un precioso día de domingo, pero la mañana
amaneció con el cielo encapotado. Nubes no, una niebla de las que recordamos en
algunas salidas durante el invierno. Aunque ya conocéis el refrán, “mañanita de
niebla, tarde de paseo”. Y así fue.
Salíamos un tanto retrasados Avispa y Marqués, las sábanas
se pegaron a los dos únicos componentes del pelotón y por eso no empezamos a
circular hasta las 9:20 h, más o menos.
Se preveía barro y por eso había que elegir caminos de los
que no se embarran y vía verde, mucha vía verde.
Salimos rodeando el Cerro del Telégrafo, como casi siempre, dirigiéndonos hacia el pueblo para llegar rápido hasta la laguna de El Campillo.
Salimos rodeando el Cerro del Telégrafo, como casi siempre, dirigiéndonos hacia el pueblo para llegar rápido hasta la laguna de El Campillo.
Video por Avispa
Una vez allí, aunque con dudas por la niebla que era menos
espesa abajo que arriba, fuimos hacia la carretera de Chinchón para hacer los
primeros kilómetros por ella para llegar hasta la parte baja del camino Vaáamono.
Como bien sabéis es un camino que apenas se embarra, salvo
un tramo en la parte baja o cuando llueve como si no costara que puede llegar a
ser caótico. Pero en este caso el camino mantenía el tipo y era correcta la
elección.
Video por Avispa
Cuanto más ascendíamos por el Vaáamono se volvía a espesar
la niebla. La vegetación del entorno llena de telarañas evidentes por la
humedad de la niebla que se acumulaba en los hilillos. Precioso espectáculo.
Telaraña en el Vaáamono Foto: Marqués
Avispa se adelantó, quería estrenar su nueva cámara de video
y hacer unas tomas de mi llegada arriba. Así se hizo.
Video por Avispa
Una vez en lo alto del Vaáamono, sin pausa nos colamos hacia
la Vía Verde y tiramos hacia Morata. Sin duda el municipio más visitado en las
rutas de los Nenazas de Rivas. ¿O no?
Por la Vía Verde Foto: Marqués
Avispa seguía probando su cámara, hasta que la batería dijo
basta. La carga no debía ser la óptima y se agotó demasiado pronto. Igual hay
que llevar una de repuesto.
Video por Avispa
Bajamos toda la Vía Verde con el suelo húmedo y rodeados de
niebla. Sin parar en el helipuerto, seguimos cuesta abajo hacia la plaza del
pueblo. Por allí pasaba una prueba ciclista que se desarrollaba en Morata, no sabemos que ni como, pero allí estaban ciclistas subiendo por las cuestas.
Ciclistas por las cuestas cerca de Morata de Tajuña
Foto: Marqués
Por segunda semana consecutiva iba a aprovechar para la compra de una cajita de ricas palmeritas para postre en lunes por la noche. Una cola larga en la pastelería nos retrasó un tanto, pero eso no era escusa para degustar algunas de esos dulces y así lo hicimos sentados junto a la fuente de la plaza.
Ciclistas por las cuestas cerca de Morata de Tajuña
Foto: Marqués
Por segunda semana consecutiva iba a aprovechar para la compra de una cajita de ricas palmeritas para postre en lunes por la noche. Una cola larga en la pastelería nos retrasó un tanto, pero eso no era escusa para degustar algunas de esos dulces y así lo hicimos sentados junto a la fuente de la plaza.
Foto: Marqués
Tocaba la vuelta y tras hacer subida callejeando por las
estrechas callejuelas del municipio llegamos de nuevo a la Vía Verde. Pero
ahora tocaba la cuesta arriba.
A buen ritmo hicimos la subida, todavía con niebla aunque
menos espesa. En poco tiempo estábamos arriba, se nota el ritmo que podemos
mantener muy diferente al de años atrás.
Una vez en el puente metálico, llegamos a la conclusión de
que había que cambiar el camino de bajada y evitar el Vaáamono. La decisión fue
salirnos de la Vía Verde y bajar hacia el Hospital del Sureste por el camino
que discurre bastante en paralelo al esta vía. Buena elección porque su estado
era correcto y así evitábamos unos kilómetros por suelo duro.
Una vez de nuevo en la Vía Verde, hicimos ruta de nuevo por
ella hasta los alrededores del Hospital. Pero ya conocéis el atajo que pasa por
el polígono y así nos plantamos muy rápido en La Poveda.
Una vez allí tacaba cruzar el puente de las Avispas, no
queda otra si no quieres circular por la margen izquierda del Jarama hasta el
Puente de Arganda. Y una vez en la otra
orilla bajamos a la senda junto al río para llegar hasta el parking de la
laguna de El Campillo en paralelo al río.
Solo nos quedaba la subida del pueblo, la cual hicimos a
buen ritmo pues las piernas todavía daban un poco más.
Llegamos al Chapu tras unos 57 kilómetros recorridos a eso
de la una de la tarde, buena hora. Donde tocaba la degustación pertinente de
cerecitas.
Ruta y perfil de la etapa En Wikiloc por Avispa
En el Chapu
Foto: Avispa
Al poco de sentarnos llegó GPS que se había apuntado a una
ruta en Villarejo de Salvanés y llegaba en esos momentos tras hacerse unos
kilómetros por esas tierras del SE madrileño. X Ruta BTT de los Peirones de Santa María, con un par.
También hizo una corta visita Jokin, castigado este domingo aunque
hizo una rutita el sábado para no perder ritmo.
Un saludo, Nenazas.






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