6 de abril de 2014, de nuevo a la ruta de las palmeritas

La tarde del sábado fue una de esas tardes de tormentas primaverales, que por donde pasa la nube deja una buena cantidad de agua a modo de precipitación y eso es algo que no se lleva bien con la práctica del MTB. Aunque ya sabéis, guarros pero valientes.

Para esta primera mañana del mes de abril se preveía una escasa asistencia de nenazas, ya que aparte de la desbandada general de la mayoría del personal, que ha olvidado ya como se monta en bici y que parece que no volverán al grupo, alguno de los más fieles al pelotón tenían imponderables que no les permitían unirse a nosotros. Así el pelotón solo estuvo compuesto por dos unidades y a poco que ni salimos.

Anunciaban un precioso día de domingo, pero la mañana amaneció con el cielo encapotado. Nubes no, una niebla de las que recordamos en algunas salidas durante el invierno. Aunque ya conocéis el refrán, “mañanita de niebla, tarde de paseo”. Y así fue.

Salíamos un tanto retrasados Avispa y Marqués, las sábanas se pegaron a los dos únicos componentes del pelotón y por eso no empezamos a circular hasta las 9:20 h, más o menos.

Se preveía barro y por eso había que elegir caminos de los que no se embarran y vía verde, mucha vía verde.

Salimos rodeando el Cerro del Telégrafo, como casi siempre, dirigiéndonos hacia el pueblo para llegar rápido hasta la laguna de El Campillo.



Atravesando el parque del Cerro
Video por Avispa


Una vez allí, aunque con dudas por la niebla que era menos espesa abajo que arriba, fuimos hacia la carretera de Chinchón para hacer los primeros kilómetros por ella para llegar hasta la parte baja del camino Vaáamono.

Como bien sabéis es un camino que apenas se embarra, salvo un tramo en la parte baja o cuando llueve como si no costara que puede llegar a ser caótico. Pero en este caso el camino mantenía el tipo y era correcta la elección.



Subiendo el Vaáamono
Video por Avispa


Cuanto más ascendíamos por el Vaáamono se volvía a espesar la niebla. La vegetación del entorno llena de telarañas evidentes por la humedad de la niebla que se acumulaba en los hilillos. Precioso espectáculo.


Telaraña en el Vaáamono 
Foto: Marqués


Avispa se adelantó, quería estrenar su nueva cámara de video y hacer unas tomas de mi llegada arriba. Así se hizo.



Llegando al puente metálico
Video por Avispa


Una vez en lo alto del Vaáamono, sin pausa nos colamos hacia la Vía Verde y tiramos hacia Morata. Sin duda el municipio más visitado en las rutas de los Nenazas de Rivas. ¿O no?


Por la Vía Verde 
Foto: Marqués


Avispa seguía probando su cámara, hasta que la batería dijo basta. La carga no debía ser la óptima y se agotó demasiado pronto. Igual hay que llevar una de repuesto.



Bajando la Vía Verde
Video por Avispa


Bajamos toda la Vía Verde con el suelo húmedo y rodeados de niebla. Sin parar en el helipuerto, seguimos cuesta abajo hacia la plaza del pueblo. Por allí pasaba una prueba ciclista que se desarrollaba en Morata, no sabemos que ni como, pero allí estaban ciclistas subiendo por las cuestas. 



Ciclistas por las cuestas cerca de Morata de Tajuña 
Foto: Marqués 
 

Por segunda semana consecutiva iba a aprovechar para la compra de una cajita de ricas palmeritas para postre en lunes por la noche. Una cola larga en la pastelería nos retrasó un tanto, pero eso no era escusa para degustar algunas de esos dulces y así lo hicimos sentados junto a la fuente de la plaza.




Parada del platanito 
Foto: Marqués


Tocaba la vuelta y tras hacer subida callejeando por las estrechas callejuelas del municipio llegamos de nuevo a la Vía Verde. Pero ahora tocaba la cuesta arriba.

A buen ritmo hicimos la subida, todavía con niebla aunque menos espesa. En poco tiempo estábamos arriba, se nota el ritmo que podemos mantener muy diferente al de años atrás.

Una vez en el puente metálico, llegamos a la conclusión de que había que cambiar el camino de bajada y evitar el Vaáamono. La decisión fue salirnos de la Vía Verde y bajar hacia el Hospital del Sureste por el camino que discurre bastante en paralelo al esta vía. Buena elección porque su estado era correcto y así evitábamos unos kilómetros por suelo duro.

Una vez de nuevo en la Vía Verde, hicimos ruta de nuevo por ella hasta los alrededores del Hospital. Pero ya conocéis el atajo que pasa por el polígono y así nos plantamos muy rápido en La Poveda.

Una vez allí tacaba cruzar el puente de las Avispas, no queda otra si no quieres circular por la margen izquierda del Jarama hasta el Puente de Arganda.  Y una vez en la otra orilla bajamos a la senda junto al río para llegar hasta el parking de la laguna de El Campillo en paralelo al río.

Solo nos quedaba la subida del pueblo, la cual hicimos a buen ritmo pues las piernas todavía daban un poco más.

Llegamos al Chapu tras unos 57 kilómetros recorridos a eso de la una de la tarde, buena hora. Donde tocaba la degustación pertinente de cerecitas.


Ruta y perfil de la etapa 
En Wikiloc por Avispa


En el Chapu Foto: Avispa Al poco de sentarnos llegó GPS que se había apuntado a una ruta en Villarejo de Salvanés y llegaba en esos momentos tras hacerse unos kilómetros por esas tierras del SE madrileño. X Ruta BTT de los Peirones de Santa María, con un par.






Ruta de los Peirones de Santa María, Villarejo de Salvanés 
Fotos: GPS


También hizo una corta visita Jokin, castigado este domingo aunque hizo una rutita el sábado para no perder ritmo.

Un saludo, Nenazas. 

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