El jueves por la mañana el Holandés nos mandaba un correo electrónico con la convocatoria a última hora de una etapa para el viernes por la mañana no apta para todos los públicos. En los curros no se puede avisar de un día para otro y por ello el pelotón iba a ser reducido.
Cuatro fueron los participantes, el Holandés con un día libre para hacer la declaración de la renta , Avispa Lemond que había pedido días libres, GPS que las mañanas a pesar de los hijos las tiene un poco mejor que el resto y el que escribe ya de vuelta de Valencia que tras varios intentos, que no a la primera ni a la segunda, fue convencido como casi siempre. No aprendo.
Cuatro fueron los participantes, el Holandés con un día libre para hacer la declaración de la renta , Avispa Lemond que había pedido días libres, GPS que las mañanas a pesar de los hijos las tiene un poco mejor que el resto y el que escribe ya de vuelta de Valencia que tras varios intentos, que no a la primera ni a la segunda, fue convencido como casi siempre. No aprendo.
A las 8
de la mañana ahí estábamos dispuestos a meternos todos y con todas las bicis en
un solo vehículo. El coche de Luismi era el elegido, con dos de ellas en el
supermaletero desmontadas y las otras dos en uno de esos artilugios que se
colocan en el portón trasero de los coches, ¡qué peligro!
Más o
menos a las 9 menos cuarto salía la escueta comitiva camino de Manzanares el
Real, con un poco de retención en la M-40, menos de la esperada, para hacer un
corto viaje que nos llevó al parking de entrada al Parque Regional de la Cuenca
Alta del Manzanares en la Pedriza, a unos 915 m.s.n.m.
Allí
tras montar y montarnos en las bicis, después de hacer un breve calentamiento
se daba la salida neutralizada que nos llevaba hasta una puerta ganadera donde
ya empiezan las primeras cuestas. Eran
las 9:40 h.
Tras la puerta, a modo de guardián del calabozo nos esperaba un gran Morucho, ¡qué filetes salen de aquel animal! Vuelta y vuelta.
De ahí hasta el cruce con la pista que sube desde Canto Cochino, el Holandés, Avispa y GPS, tiraron por delante, como no podía ser menos. Nos cruzamos con unos retenes de incendios con grandes vehículos de prácticas por los bosques del lugar y dificultando un poco algún tramo de subida.
El Yelmo Foto: Marqués
En dicho tramo un veloz y preparado ciclista nos adelantó. El Holandés sin dudarlo tiró detrás de él, aunque el tipo no le hizo mucho caso o ninguno, incluyendo un corzo que se les cruzó y de nuevo espero a sus acompañantes.
La primera
parada para un pequeño piscolabis, una foto y un descansito, al menos para mí
lo fue, en el comentado cruce de caminos.
Para
continuar me adelanté un poco al resto para hacer un retrato de la subida, y
menos mal que lo hice y no salí por detrás. Se me salió la cadena y se metió
entre los platos mediano y pequeño. Como venían por detrás se pudo arreglar, ya
sabéis las mañas que se da GPS para solucionar problemas y si le ayudan algunas
manos más pues todavía mejor. Eran las 11:07 h.
En ese
momento empezaba el verdadero calvario de la subida hasta el Collado de los Pastores, aunque GPS tenía un nublao en la memoria y decía que lo duro
ya había pasado. O quizás era la táctica del día, creo que conocemos
perfectamente su sentido del humor y que no exagera nunca, ¿verdad?
La subida. Mirar la flecha de arriba, ahí hay que llegar Foto: Marqués
Imágenes durante la subida Fotos: Holandés
Avispa Lemond
GPS Fotos: Holandés
Hasta
el collado no sé lo que pasó por delante, aunque como no iba a ser menos coronó
en cabeza el Holandés. No sé cuanto tiempo después llegó GPS, eran las 12:02.
Cuatro minutos después llegaba Avispa Lemond, eran las 12:06, que según
comentaron, exhausto tiró la bici, el
casco y los guantes, tirándose al suelo agotado. Mi llegada solo 32 minutos
después de Luismi, a las 12:38, tras recibir minutos antes una inesperada
llamadita del Holandés a unos 400-500 metros de culminar la subida. Lento pero
seguro. La altitud del lugar, 1.736 m.s.n.m., es decir un desnivel de unos 820 metros de ná.
GPS
Avispa Lemond
Marqués Fotos: Holandés
En el collado unas pocas fotos de recuerdo, hidratación, nutrición y a seguir.

Imágenes desde lo alto Fotos: Holandés
Collado de los Pastores con la Maliciosa al fondo Foto: Marqués
Estamos arriba Foto: Marqués
Paramos brevemente en el rio Manzanares, debe ser ritual para todos el beber agua en una zona tan cercana al nacimiento del rio más emblemático de nuestra Comunidad. Fresca y rehabilitadora, os lo aseguro.
El
resto bajar, bajar, subir un poquito y bajar, bajar y bajar. Los 3 de delante
en grupo y el llanero solitario como siempre por detrás, que el suelo está muy
duro. Aunque se quemen los frenos, yo a mi ritmo. Bonita y dura bajada que
sigue castigando los músculos de las piernas que allí estuvimos.
Abajo, tras la barrera que impide el paso de
vehículos por la pista, esperaban los de delante. Ya quedaba solo un tramo de
carretera con unas curvas empinadas en la parte final y unas rectas también
empinadas en sentido opuesto que llevan hasta el parking donde estaba el coche
con 39 km recorridos, a eso de las 14:30 h.
Comiendo rueda Foto: Marqués
La vuelta a Rivas fue curiosa. Tras una parada en la Urb. la Peña del Gato para un refrigerio y comentar la etapa entre risas, carretera y manta para casa. En la M-40 esta vez si había coches, muchos coches, un atasco que desesperó al conductor, a otro le dejó echarse una siesta y el resto a pasar el tiempo.
El final de la etapa en el Camelot, con el cierre a mitad, con el grifo de la cerveza en las últimas y donde dimos por finalizada una etapa grande, muy grande.









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