Este
domingo nos tocaba una ruta lo más tranquila posible. Ya el sábado se había
decidido realizar la ruta al Rock in
Rio, aunque a la hora de la salida se proponía la peregrinación al Cerro de los
Angeles, cosa que afortunadamente no tuvo apoyos por parte del pelotón.

Rock in Río, Arganda del Rey
Foto: Marqués
A las 8:30 h. los 10 arriesgados pedaleros nos disponíamos a salir caminito del pueblo, con la salida típica rodeando el Cerro del Telégrafo y calles abajo para llegar a la laguna del Campillo.
La ruta muy conocida y con poco que contar, pues salimos a la
carretera de Chinchón para subir por el Vaáamono y arrejuntarnos toditos, todos,
en la parte más alta junto al puente de hierro de la Vía
Verde.
Allí se realizó la foto de pelotón de la jornada, pues Antonio fiel a sus números, regresaba para casa. El resto camino de las canteras de Morata por uno de los caminos más conocidos por el personal.

Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
El que hacia la foto
Foto: Trancas
Llegamos todos al Rock in Rio, aunque espaciados en el tiempo. Los de delante tardaron más porque parece mentira pero no aprenden la ruta y los de atrás, los primeros en apostarse para realizar la parada de refrigerio en el parking del Rock in Rio.
Foto: Trancas
Llegamos todos al Rock in Rio, aunque espaciados en el tiempo. Los de delante tardaron más porque parece mentira pero no aprenden la ruta y los de atrás, los primeros en apostarse para realizar la parada de refrigerio en el parking del Rock in Rio.

Los que llegamos al Rock in Río
Foto: Marqués
La parada breve y poco después retomamos la marcha. Mi memoria falló entonces, volvimos a tener que bajar por el mismo camino entre olivos porque volvimos a cruzar bajo la N-III equivocadamente. Al fin de al cabo el destino es el mismo aunque un poco más abrupto.
Nos juntamos de nuevo en la Vía Verde, donde se volvió a disgregar
el pelotón. La mayoría cuesta arriba hacia el Vaáamono para volver a bajar por
donde subimos y un par que fuimos Vía Verde abajo hasta Arganda, La Poveda, el
puente de las avispas (sin casi ninguna) y la laguna del
Campillo.
En la fuente del pueblo casi nos juntamos de nuevo, cruzar el
puente retrasa mucho y el trote cochinero y relajado también lo
hace.
La longitud de la etapa, unos 58 km para los mayoría y unos pocos
menos para los que no subieron al Vaáamono.
El final los que no estuvisteis os lo imaginareis, un par de cerecitas en el Camelot y a la
piscina de nuestra maravillosa manzana 8, que para algunos fue el alivio de la
mañana y para algún que otro gocho, la forma de retirar sales del cuerpo sin
pasar por la ducha de casa.
2 comentarios:
buena y corta la crónica Marques. Lo de gocho no se porque lo dices pero el presidente me dijo que había poca sal en la piscina
Te has delatado tu mismo, no lo decía por ti pero uno más.
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