21 de abril de 2013, ruta del electrocardiograma a Perales de Tajuña


Volvían los gallos al corral y así como se gestó una etapa que acabaría siendo de las más duras que hemos realizado hasta la fecha. Además de su perfil, que podréis ver al final de este texto, por la velocidad a la que volábamos en parte de la ruta dominical. El nombre de la ruta también viene al caso de este perfil, y no da lugar a otra cosa. Me diréis sino.

A la cita acudimos un nutrido grupo de Nenazas, faltando varios de los que habían dado el visto bueno a la participación. Un total de 11 valientes no faltamos a la cita.

Salíamos sin rumbo fijo camino del pueblo, por las calles de siempre, recogiendo a Caracol, que nos esperaba en el lugar habitual.

La bajada hacia la laguna de El Campillo, en desbandada, cada uno a su aire, para juntarnos junto al aparcamiento de este lugar. Allí perdimos comba Holandés y yo, hablando con el mecánico de la ya cerrada tienda “Bicis Parrado”, para que nos diera su teléfono y así usarlo en caso de necesidad. Nunca vendrá mal tenerlo.

Para recuperar terreno tuvimos que hacer un pequeño esfuerzo, pedalear a todo trapo por la carretera de Chinchón hasta alcanzar al compacto pelotón.

La subida por el Vaáamono como siempre, cada uno a su ritmo para llegar hasta lo alto goteando elementos, no puede ser de otra forma.Allí tocaba reunión y foto de pelotón, pues Antonio cumplía su cupo, e iniciaba desde ahí su regreso a casa.
 
Imagen del pelotón
Foto: Marqués

El resto del grupo siguió adelante bajo el puente metálico de la vía verde, ese camino que lleva hacia las canteras de Morata y pasa por el precioso Piolín azul. Por cierto, cada vez más perjudicado en color y otros detalles, los pies están a punto de pasar a la historia.

Así seguimos para juntarnos en el cruce de caminos sobre Morata de Tajuña. De nuevo la ruta elegida era la bajada directa hacia esta población, de la forma más directa y rápida.

Directa y rápida sí, para unos más que para otros porque los de delante y en  concreto el Gavilán, según contaron las malas lenguas, estuvo a punto de estampanarse contra un pequeño tractor a la salida de una curva. Pero el Gavilán ya sabéis que es el puto amo de los descensos y salió del entuerto sin agobios ni problemas.

En el pueblo casi ni parar, pues los de delante parecía que querían apagar un incendio y sin decir ná, salieron en desbandada hacia delante sin despedir a los que se volvían para Rivas. Y uno, explicando el callejeo para llegar a la vía verde a los que se volvían, perdió la estela. Tras unas llamadas y unos esfuerzos dándole fuerte al pedal, logré contactar con el grupo casi llegando a Perales de Tajuña. Gracias al Profe, que disminuyó la velocidad y espero pacientemente a que me reincorporara.

Una vez en Perales de Tajuña vino la negociación. Había tres posibilidades, subir hacia el Rock in Río por una pista empinada nueva, hacer un rodeo con una cuesta empinada nueva hasta el momento o subir del tirón por otra pista de las que quitan el hipo por la ladera alejándonos del río Tajuña. La elección la hizo GPS, para variar, aunque esta vez apoyado por algunos, seguir por la vía verde hasta un cartel que anunciaba las urbanizaciones de Valdeperales de Abajo y Valdeperales de Arriba.

Lo podéis ver mejor en el mapa de la ruta ampliado por esa zona por cortesía de Avispa, pero contaros que la subida era de poco más de dos kilómetros pero con bastante inclinación, aunque asequible al grupo. Pero como dice la canción de Mecano, “aquí hay gente de rancio abolengo” que puede con todo y el pelotón se estiró goteando ciclistas hasta llegar a lo más alto. Un camino muy bonito, rodeado de encinas y quejigos, que no dio ni tiempo a disfrutar.
 



Goteo de ciclistas. Al loro con la imagen de los dos fantasmas: uno haciendo el caballito y el otro, saludo heavy al grito de "MARICOOONAAS".
Fotos: Holandés

En lo más alto y bajo una encina, la parada del platanito. Momentos para recuperar fuerzas y algo de aire en una etapa que iba a toda velocidad.
 
Imagen de los ruedones de la jornada
Foto: Marqués

La ruta seguí ya de vuelta, pasando por una estrecha y pedregosa senda, por donde en algunos momentos solo cabía una bici. Eso sí, con unas vistas preciosas del valle del Tajuña desde lo alto.

GPS ya lo había avisado, no tenía claro cómo iba a estar el camino de bajada para ir de nuevo a la vega del Tajuña, y claro, la bajada era de las de borrar de la mente. Entera creo que no la consiguió bajar nadie, porque entre la inclinación, las piedras, las zanjas, el suelo liso y todo tipo de trampas, puse pie a tierra en cuatro ocasiones, para que mi integridad no se viera afectada por hacer la cabra.

El regreso por el mismo sitio que la ida en sentido opuesto, para llegar divididos de nuevo hasta Morata. Allí ni tregua ni parada ni nada que se pareciera. Y así nos despedimos hasta la llegada a casa.

La subida hasta la cementera por la vía verde, con los gallos por delante y a cola de pelotón GPS, el Profe y yo mismo. Poco antes de llegar a la cementera GPS tiró por delante, perdiéndole de vista y los dos de detrás, a un ritmo más acorde con la etapa y ya castigados, bajamos nuestro emblemático camino para llegar a mejor ritmo hasta el parque del pueblo de Rivas, donde hicimos una corta parada antes de iniciar la subida hasta el Camelot.
 
Cuentakilómetros
Foto: Holandés

El recorrido final poco más de 74 kilómetros, una barbaridad si encima tenemos en cuenta la velocidad en algunos de los tramos, que se vio reflejada en la hora de la llegada, en una abanico entre las 13:30 y las 13:55 h. según las fuerzas de cada uno, unas 4 horas y media desde que salimos.
Mapa con la ruta recorrida y perfil de la etapa

Ampliación del tramo del entorno del Tajuña, entre Morata y Perales
Ambos por cortesía de Avispa

Unas cerecitas en el Camelot, en mi caso una sola, a modo de botellines del Mahou, pues no quedaba ni barril ni tercios, como para no creérselo, y para casa que había que comer.

Pues nada más que recordaros a muchos que estáis inscritos en la III Ruta BTT los manantiales, en la bella población madrileña de Belmonte de Tajo. Ataros los machos que sino alguno tendrá que perder la pasta invertida en la inscripción al evento.

Además, y según las previsiones meteorológicas el sábado se predicen una alta probabilidad de lluvias y el domingo se espera un drástico descenso de temperaturas. No quiero ser agorero, pero ……..

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