A
la cita de las 10 de la mañana acudimos 4 valientes, el equipo 29er Power y en
este caso Elevator como promotor de la etapa. Es de destacar que Jokin ya había
salido a las 9 de la mañana y había calentado con 21 kilómetros previos, en los
que bajó hasta la Escuela de Protección Civil y volvió hasta casa en nuestra
busca.
Saltaban las alarmas el sábado por la mañana porque anunciaban lluvias para el domingo. Por el guasap, Elevator pedía compañeros para salir esa misma mañana y así no dejar un fin de semana en blanco.
Salimos
sin rumbo fijo y por las calles de Rivas, rodeando el Cerro del Telégrafo y la
avd. Pilar Miró, para alcanzar así rápidamente la laguna de El Campillo. Allí y
en pos de huir del barro, continuamos camino por la pista semiasfaltada que
recorre los cortados del Jarama con la laguna a nuestra derecha, entrando en la
finca de El Piul y llegando así hasta el puente de las Avispas.
Cortados del río Jarama desde el puente de las avispas
Foto: Marqués
Allí
la gran sorpresa del día y que sería la del fin de semana, el río bajaba con
una cantidad de agua brutal, habían abierto las presas serranas en la tarde
anterior y el cauce del Jarama iba bastante crecido e incluso desbordado en
algunos lugares.
Puente de las avispas
Foto: Marqués
Allí
mismo, bajo el puente, era imposible coger la ruta habitual que pasa bajo el
puente y sigue aguas arriba hacia el azud del Jarama. Toda la zona estaba
ocultada bajo el agua y era imposible que nadie circulara por ella.
Bajo el puente de las avispas
Foto: Marqués
La
decisión primera era separarse del cauce para continuar la ruta para subir
hacia la cementera de Morata. Un impulso final provocó un cambio radical para
recorrer el río y ver como estaba todo el tramo hasta la junta de este río con
el Manzanares.
Así
cogimos el camino que recorre la margen izquierda del Jarama en dirección al
Puente de Arganda. Un camino paralelo al cauce del rio donde disfrutamos de una
apasionante vista de la brutalidad del agua a destajo.
Ribera del río Jarama entre el puente de las avispas y el Puente de Arganda
Foto: Marqués
Luego volvimos hacia el pueblo para adentrarnos en el Soto de las Juntas para hacer el recorrido entre la unión de ambos ríos, con la laguna del mismo nombre en el centro. Ahí pudimos comprobar que el Jarama iba a toda velocidad y que el Manzanares no alcanzaba el mismo caudal, igual el embalse de Santillana y el de El Pardo no estaban desembalsando aun.
Foto: Marqués
Luego volvimos hacia el pueblo para adentrarnos en el Soto de las Juntas para hacer el recorrido entre la unión de ambos ríos, con la laguna del mismo nombre en el centro. Ahí pudimos comprobar que el Jarama iba a toda velocidad y que el Manzanares no alcanzaba el mismo caudal, igual el embalse de Santillana y el de El Pardo no estaban desembalsando aun.
Bunker de la Guerra Civil en el río Jarama a la altura del Soto de las Juntas
Foto: Marqués
Pelotón de la jornnada
Foto: Marqués
Una vez de vuelta y como aun nos parecía poco, tomamos dirección hacia la Escuela de Protección Civil para llegar hasta ella e iniciar regreso a casa.
Foto: Marqués
Una vez de vuelta y como aun nos parecía poco, tomamos dirección hacia la Escuela de Protección Civil para llegar hasta ella e iniciar regreso a casa.
En
ese momento ya perdimos de vista definitivamente a Jokin, subiendo el pelotón
compacto hacia el lugar de salida a buen ritmo.
Llegamos
hasta el Camelot después de 36 kilómetros recorridos, aunque Elevator se quedó
en casa. Pero el Camelot estaba de fiesta y Gavilán propuso cambiar de bar e
irnos al 7 Pecados, en el Barrio de la Luna para degustar las cerecitas de
rigor.
Al
Gavilán le había picado el gusanillo de ver correr tanta agua en el río, por la tarde de ese sábado
y en compañía de unos colegas hizo una excursión motociclista hacia el norte de la
Comunidad, dejándonos buen testimonio del desembalse en las presas de El Villar
y el Pontón de la Oliva. Impresionante del todo, aunque en vivo seguro que
pondría los pelos de punta.
Presa del Villar
Fotos: Gavilán
Presa del Pontón de la Oliva
Foto: Gavilán
Domingo 31 de marzo
Amanecía el domingo y de momento no llovía. Todos los pronósticos eran pesimistas, pues anunciaban el jarreo tormentoso para la mañana. Pero un atisbo de que podríamos salir sin lluvia se reflejaba en los partes meteorológicos.
El programa Rain Alarm que he instalado en el móvil parecía que dejaba las lluvias pasando por el sur de Rivas y esquivando otras zonas situadas más al este de nuestra localidad.
Amanecía el domingo y de momento no llovía. Todos los pronósticos eran pesimistas, pues anunciaban el jarreo tormentoso para la mañana. Pero un atisbo de que podríamos salir sin lluvia se reflejaba en los partes meteorológicos.
El programa Rain Alarm que he instalado en el móvil parecía que dejaba las lluvias pasando por el sur de Rivas y esquivando otras zonas situadas más al este de nuestra localidad.
Lluvia a diferentes horas antes de la partida, en Rain Alarm
Así
y liándonos la manta a la cabeza, con más ganas de salir que de quedarse en
casa, volvimos a salir a pedalear en una triste mañana de domingo. A la cita
acudimos los de siempre, el equipo 29er Power que repetía salida, esta vez
acompañados por Antonio.
Como
contaba antes, el programita nos hacía saber que la zona libre de lluvias era
el este, así que pusimos dirección Cristo de Rivas abajo para huir de la quema.
El
Cristo lo bajamos a todas prisas, con velocidades de vértigo, solo basta con
echar un vistazo al cuentakilómetros de Jokin y ver la velocidad máxima que
llegó a alcanzar. Una verdadera locura.
El velocipedo de Jokin
Foto: Jokin
Por
la carretera que va hacia San Fernando de Henares seguimos adelante, hasta
desviarnos a la altura del club de Golf y alcanzar el cauce del río Jarama,
para cruzarlo por el Puente del Moco. Ya lo conocéis, que más contar.
Imágenes en el Puente del Moco
Fotos: Marqués
Allí de nuevo pudimos comprobar que el río seguía bajando con cantidades ingentes de agua, tal y como ocurría el día de antes.
Fotos: Marqués
Allí de nuevo pudimos comprobar que el río seguía bajando con cantidades ingentes de agua, tal y como ocurría el día de antes.
Nada
más cruzarlo, continuamos subiendo por la margen izquierda del rio,
sorprendidos por la anchura que tenía el río a esa altura, de verdad para
quedarse con la boca abierta.
Imagenes en la margen izquierda del río Jarama en San Fernando de Henares
Fotos: Marqués
Una vez cruzada por debajo la M-50, tocaba dirigirnos hacia Torrejón de Ardoz, dejando a nuestra derecha primero el Caserío del Henares y después el Castillo de la Aldovea, para alcanzar el barrio del Castillo, perteneciente a esta gran urbe madrileña.
Fotos: Marqués
Una vez cruzada por debajo la M-50, tocaba dirigirnos hacia Torrejón de Ardoz, dejando a nuestra derecha primero el Caserío del Henares y después el Castillo de la Aldovea, para alcanzar el barrio del Castillo, perteneciente a esta gran urbe madrileña.
Evitando
de nuevo la posibilidad del barro, elegimos el carril bici que recorre la vega
del Henares desde el Cementerio de la localidad por la margen derecha del río
en dirección a Alcalá de Henares. Nuevas vistas de un río también muy crecido y
con cantidades de agua considerables.
Río Henares en Torrejón de Ardoz
Foto: Marqués
Había que seguir adelante, y tras unas negociaciones decidimos bajar a la orilla del río, para recorrer aguas arriba toda la vega del Henares en dirección al puente que cruza el cauce hasta la otra orilla.
Foto: Marqués
Había que seguir adelante, y tras unas negociaciones decidimos bajar a la orilla del río, para recorrer aguas arriba toda la vega del Henares en dirección al puente que cruza el cauce hasta la otra orilla.
Por
el camino conocido como la Senda del Corzo, por nuestro encuentro con unos
preciosos ejemplares de ese pequeño cérvido, numerosas sorpresas. Primero la
del agua alcanzando casi un nivel para llegar hasta el borde del camino,
después un chopo caído que lo cortaba, en fin un recorrido apasionante para el
disfrute del pequeño pelotón.
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
En el árbol caído
Fotos: Marqués
El
dilema siguiente era como continuar ruta. Antonio decidía que era el momento de hacer regreso hacia
casa, tomando la carretera hacia Mejorada del Campo y posteriormente subir de
nuevo el Cristo de Rivas para concluir su etapa.
En el alto de Mejorada
Foto: Antonio
El
29er Power tras una propuesta mía a pesar de los negros nubarrones, decidimos subir por la vía de servicio que
va desde Torrejón a Torres de la Alameda, para alcanzar esta conocida localidad
y desde allí regresar hacia Rivas. Fue una subida a ritmo, dejando atrás a un
pequeño grupete de esforzados y curiosos ciclistas. Mejor no decir más.
Negrura en los cielos
Foto: Antonio
Hasta
Torres de la Alameda llegamos sorteando olivares, carreteras, AVE e incluso la
zona inundable que en alguna otra ocasión nos tocó cruzar bajando desde el
Cerro del Viso hasta este pueblo. Algo de barro también había, pero menos que
otras veces.
En Torres de la Alameda ni paramos, pues todavía quedaba mucho y la parada estaba marcada en Loeches, donde tenía que sacar pasta del cajero del banco.
Desde Loeches nos tocaba bajar hacia Velilla de San Antonio, con dos caminos a elegir, el más habitual y el de la clavícula del hombro de Clavi. En este caso elegimos el más habitual, que baja hasta el polígono de las afueras de Velilla. Ahí nos sorprendió el barro, fue la zona con más pringue de toda la ruta, pero como digo otras veces, “guarros pero valientes” y para abajo sin excusas.
Nos juntamos de nuevo con Jokin, que iba por delante, en la carretera que une La Poveda con Velilla, para continuar hacia delante hasta este conocido pueblo.
Parte del 29er Power
Foto: Jokin
Allí de nuevo tocaba decidir en una etapa sin preparar a priori. En este caso elegimos la Senda del Jabalí, había que seguir viendo como estaba el río en esa zona.
El recorrido, como siempre, para disfrutarlo. Sin demasiado barro y con zonas preciosas, la primavera está llenando todo el campo de verde y de colorines por las flores que han crecido y crecerán gracias a las generosas lluvias que han caído en las últimas semanas, y lo que queda.
En Torres de la Alameda ni paramos, pues todavía quedaba mucho y la parada estaba marcada en Loeches, donde tenía que sacar pasta del cajero del banco.
Desde Loeches nos tocaba bajar hacia Velilla de San Antonio, con dos caminos a elegir, el más habitual y el de la clavícula del hombro de Clavi. En este caso elegimos el más habitual, que baja hasta el polígono de las afueras de Velilla. Ahí nos sorprendió el barro, fue la zona con más pringue de toda la ruta, pero como digo otras veces, “guarros pero valientes” y para abajo sin excusas.
Nos juntamos de nuevo con Jokin, que iba por delante, en la carretera que une La Poveda con Velilla, para continuar hacia delante hasta este conocido pueblo.
Parte del 29er PowerFoto: Jokin
Allí de nuevo tocaba decidir en una etapa sin preparar a priori. En este caso elegimos la Senda del Jabalí, había que seguir viendo como estaba el río en esa zona.
El recorrido, como siempre, para disfrutarlo. Sin demasiado barro y con zonas preciosas, la primavera está llenando todo el campo de verde y de colorines por las flores que han crecido y crecerán gracias a las generosas lluvias que han caído en las últimas semanas, y lo que queda.
Tramo del río Jarama entre Velilla de San Antonio y el Cristo de Rivas
Fotos: Marqués
De nuevo sorpresas en cuanto al nivel del rio, teniendo que evitar los tramos más cercanos a él, incluso pasando por lugares nunca antes usados.
Fotos: Marqués
De nuevo sorpresas en cuanto al nivel del rio, teniendo que evitar los tramos más cercanos a él, incluso pasando por lugares nunca antes usados.
Puentecillo junto al río Jarama
Foto: Marqués
Destacable la rampita que tanto le gusta a algunos Nenazas, que baja hacia el camino que sigue por la vega del río, que inundado hacía imposible circular por él. Así que adelante hacia las charcas de las antiguas graveras de extracción de áridos, para alcanzar los Viveros Don Pedro donde solo nos quedaba por delante la subida del Cristo de Rivas.
Foto: Marqués
Destacable la rampita que tanto le gusta a algunos Nenazas, que baja hacia el camino que sigue por la vega del río, que inundado hacía imposible circular por él. Así que adelante hacia las charcas de las antiguas graveras de extracción de áridos, para alcanzar los Viveros Don Pedro donde solo nos quedaba por delante la subida del Cristo de Rivas.
Vega del río Jarama inundada, bajo la rampita de la senda junto al río
Foto: Marqués
Después de cruzar de nuevo el Jarama y antes de llegar a la rotonda, Jokin se puso a rebufo de un ciclista de carretera, que al llegar a la cuestecilla previa a la rotonda el ciclista reventó y Jokin en plan campeón le pegó un pasada de escándalo y como jefe de filas siguió hacia delante sin reparos. Grande Jokin.
Foto: Marqués
Después de cruzar de nuevo el Jarama y antes de llegar a la rotonda, Jokin se puso a rebufo de un ciclista de carretera, que al llegar a la cuestecilla previa a la rotonda el ciclista reventó y Jokin en plan campeón le pegó un pasada de escándalo y como jefe de filas siguió hacia delante sin reparos. Grande Jokin.
Nos
quedaba por delante la subida del Cristo, de nuevo a buen ritmo y solo alterado
por un vejete ciclista que subió una parte a nuestra espalda y una vez llegando
a La Rosa, decidió que íbamos lentos, pasándonos y dirigiéndose hacia
Vicálvaro.
Casi
llegando arriba, me encontré con un amigo entrenando por las calles y perdí
unos instantes con la charla. Cuando llegaba al Camelot vi que de nuevo estaba cerrado, vaya fiestas
que se pegan algunos. Pero en la lejanía vi a mis compañeros que de nuevo se
dirigían hacia el 7 Pecados, así que corrí tras su estela, para alcanzarlos en
la puerta de dicho bar.
Allí
nos juntamos con Avispa, recién llegado de sus vacaciones en La Manga,
surfeando que hay que variar de deporte de vez en cuando. Unas cerecitas y para
casa, que ya era hora.
Ahora, cumplir una promesa que le hice a Jokin, ponerle unas fotos de las dos especies de Garzas que vimos en las dos rutas del fin de semana. La nota ornitológica.
Ahora, cumplir una promesa que le hice a Jokin, ponerle unas fotos de las dos especies de Garzas que vimos en las dos rutas del fin de semana. La nota ornitológica.
Garza real (arriba) y Garza imperial (debajo)
Fotos: Marqués
La lluvia llegó por la tarde, poco después de las 5 se lió a jarrear, cayendo toda el agua que tocaba para el día, en unas pocas horas. Lloviendo sobre mojado.
Fotos: Marqués
La lluvia llegó por la tarde, poco después de las 5 se lió a jarrear, cayendo toda el agua que tocaba para el día, en unas pocas horas. Lloviendo sobre mojado.
Lluvias en la tarde del domingo, en Rain Alarm
Pues nada, que aunque puede resultar cansino, hay que volver por nuestros fueros y completar un buen pelotón que a algunos ya se le ha debido olvidar lo que es una bici, aunque sea de 26.
Pues nada, que aunque puede resultar cansino, hay que volver por nuestros fueros y completar un buen pelotón que a algunos ya se le ha debido olvidar lo que es una bici, aunque sea de 26.
Además,
animaros de nuevo a apuntaros a la III Ruta de los Manantiales que se celebrará
en el cercano municipio de Belmonte de Tajo el 28 de abril, a la que algunos ya
estamos inscritos y deseamos que alguno más os apuntéis para dejar bien alto el
prestigio de los Nenazas de Rivas.





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