Se
preveía una salida multitudinaria, y aunque algún miembro del pelotón no acudió
a la cita, el pelotón volvió a ser numeroso como antes. Quizás fuese un
espejismo, si leeis hasta el final lo podreis ver.
A
la cita acudíamos 11 Nenazas, a los que se unió un poco más tarde Caracol,
recogido camino del pueblo, en el lugar de siempre.
Saliendo
de la plaza, el primer incidente. Es que dejamos de salir una temporada y no
sabemos cómo se da pedales. Así es como Elevator arrancando en la primera
pedalada, fue al suelo. ¡Que está muy duro!, debió pensar. Así que entre las
risas del pelotón, salimos hacia nuestro destino.
Llegando
al Cerro del Telégrafo, GPS nos tenía preparada la primera sorpresa de la
jornada, una subida a lo más alto del lugar y una bajadita pedestre para ir
calentando el cuerpo. La mayor parte tomó la ruta tradicional por la senda que
lo rodea por la derecha y solo 5 alocados seguimos la estela de GPS, los 4 de
29er y Avispa.
Nos
juntamos de nuevo cerca del auditorium Miguel Ríos, donde se unía a nosotros Caracol,
para continuar hacia el pueblo en pelotón compacto. Íbamos dejando calles atrás
cuando ocurrió otro pequeño incidente, Clavi al que le debe pasar lo mismo que
a Elevator frenó más de la cuenta y también dio con sus huesos en el suelo. Ni
que decir tiene que el asfalto en esa zona también está muy duro.
Tras
llegar a la laguna de El Campillo, tocaba el turno de la foto del pelotón. Los
ánimos no estaban muy boyantes en muchos y corríamos peligro de quedarnos sin
una buena imagen del pelotón con todos juntos.
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Lo
siguiente llegar hasta la carretera de Chinchón, para iniciar la subida hacia
las lomas de Arganda. En este caso, GPS nos volvía a sorprender cambiando la
ruta habitual por el Vaáamono por una subida usada hace mucho tiempo, que parte
del camino que sale enfrente de la Laguna de las Madres, donde el pelotón se
estiró en las cuestas que nos llevarían a lo alto de esas lomas.
Video por Holandés
Un
camino que pide esfuerzo por parte de todos y que consiguió que empezaran las
primeras sudadas para todos. Allí llegó primero Holandés, como no podía ser de
otra forma, que se dedicó a hacer imágenes para el recuerdo según íbamos
llegando arriba.

Subiendo la cuesta hacia las lomas de Arganda del Rey
Fotos: Holandés
Era
su cuota del día, pues en ese lugar se despedía del grupo. Tenía que
estar en casa pronto y no le quedaba mucho tiempo para cumplir con el horario
previsto.
Más
subidas y bajadas nos quedaban por delante, pero en una de las bajadas y tras cruzar el
primero de los 3 túneles bajo las diversos pasos del entorno de la A-III,
parte del pelotón decide subirse a la vía verde para iniciar el regreso.
A cruzar los túneles
Fotos: Marqués
El
pelotón se quedó en cuadro y sin avisar a los de delante, lo que dejó fuera de
juego a Caracol, que pretendía no forzar en una etapa tan dura como se preveía,
pero al estar por delante del “grupo de los ruedines”, no le quedaba más
remedio que seguir adelante o quizás perderse yendo en solitario de vuelta.
Igual los demás se cruzaron con la piedrecilla con la que coincidió el Holandés en la vía
verde, en una de sus últimas salidas en solitario.
Piedrecilla en la vía verde, 2 de abril de 2013
Foto: Holandés
Seguimos
hacia arriba, pasando por la zona recreativa de la Fuente del Valle, esa que
está bajo la A-III, para continuar sin pararnos pues el caño de la fuente
estaba a ras de agua y no se podía beber de la rica y fresca agua que sale por
él.
Por
medio de los camino entre olivares de las lomas más altas llegamos a lo más
alto hasta el momento, nos quedaba por delante la bajada directa hacia Morata
de Tajuña. Si, la del viejo que nos anima siempre en las subidas. En este caso,
el viejo estaba en la puerta de su casa, pero no tocaba decir nada porque
íbamos de bajada, que cuesta menos.
Una
vez en Morata, alguno que no había catado aun las ricas palmeritas que hacen en
este pueblo propuso realizar la parada del platanito en la plaza del
ayuntamiento, previa compra de unas pocas de esas riquísimas dulcerías para
endulzar los paladares. Así fue como degustamos de nuevo entre risas y
comentarios varios, de estos dulces tan recuperadores.
Palmeritas en Morata de Tajuña
Fotos: Marqués
A
partir de ese momento tocaba recorrer rutas nuevas y desconocidas para todos,
bueno casi todos porque por fin GPS pudo conseguir tras dos intentos
anteriores, que el pelotón circulara desde Morata hacia Perales de Tajuña por
una ruta diseñada hace tiempo.
Cruzamos
Morata y cogimos la carretera que une a esta localidad con Valdelaguna, y nada
más cruzar el río, giramos hacia la izquierda en el camino de la Finca de La
Estaca, la de la reja en el murete blanco que nos enseñó GPS hace bastantes
semanas.
La
pista recorre la vega del Tajuña aguas arriba, casi siempre muy cerca del río
rodeados de huertos, frutales y casitas de campo. Solo una tachuela nos hizo
alterar la respiración, una cuesta empinada para evitar una loma que se acerca
al río, que no queda más remedio que subir para esquivarla. Ahí al Profe se le
cayó el cuenta kilómetros y ambos tuvimos que echar pie a tierra pues la cuesta
impedía arrancar de nuevo tras la recogida. El resto con dos narices llegó
hasta arriba montados en sus bicis.
Nos
quedaba un tramo hasta llegar hasta el siguiente pueblo, Perales de Tajuña. De
nuevo huertas, puentes, frutales, una pequeña presa y así llegamos hasta dicha
localidad.
Vega del río Tajuña y pueblo de Perales de Tajuña
Fotos: Marqués
Fuente de la Gasca, Perales de Tajuña
Foto: Marqués
Imagen en Wikiloc por Avispa
Vega del río Tajuña y pueblo de Perales de Tajuña
Fotos: Marqués
Lo
hicimos por una carretera asfaltada, con cuestas de tener en cuenta, pero con
un buen firme que nos facilitaba en algo la tarea de ir hacia arriba. Ahí el
pelotón se estiró de nuevo, no quedaba más remedio pues las rampas hacían que
cada uno fuera a su ritmo. Por delante Locomotoro, GPS y Avispa, imagino que
con espacio entre ellos, por detrás el Profe acompañado por el que escribe,
quedando Caracol relegado a la cola del pelotón.
Casi
llegando arriba, una fuente permitía refrescarse, la fuente de la Gasca, una
zona restaurada con un agua rica, rica, donde paré a llenar el depósito, pues
mi botella se quedó en casa.
Fuente de la Gasca, Perales de Tajuña
Foto: Marqués
Nos
juntamos arriba del todo, en el puente que cruza por encima de la A-III, un
lugar conocido por la etapa embarrada de Campo Real del 24 de febrero.
Había
que continuar pues todavía quedaba mucho por delante, llevábamos 40 kilómetros
en nuestras piernas y aun teníamos mucho por recorrer. La continuación por la
vía de servicio de la A-III, con buen firme, a toda pastilla, con prisas y sin
pausa.
Cruzamos
bajo la A-III por otro puente, para ir hacia el Rock in Rio por una carretera
plana, donde la velocidad podía ser más alta, y conseguimos llegar hasta la
zona recreativa de Arganda, tantas veces visitada por el pelotón.
Nos
quedaba bajar a tumba abierta hacia Arganda, y ahí fue donde el pelotón se
estiró definitivamente, para no volvernos a juntar en el resto de la etapa.
GPS
y Locomotoro, tiraron en cabeza, por medio el Profe casi en solitario, yo
haciendo la goma tras él para evitar pérdidas de los que venían a cola. Pasamos
de nuevo por la Fuente del Valle, pero de parar ni hablar, que había mucha
prisa para llegar cuanto antes a casa.
Al
Profe le perdí de vista una vez llegamos a la rotonda que va hacia el polígono
de Arganda, bajo el Hospital del Sureste. Hice una espera a los de atrás y ya
no volví a verle en el resto de la etapa.
Los
tres fuimos en comandita hacia La Poveda, por el polígono, la vía verde, para
llegar hasta la depuradora de Arganda. Allí convencí a mis acompañantes para no
cruzar el Puente de las Avispas, para ir hacia Rivas por la margen izquierda
del Jarama hasta el Puente de Arganda.
Así
fue, como habíamos hecho en jornadas previas, para comprobar que el río había
bajado caudal respecto a la semana pasada, pero que había estado desbordado
cubriendo el camino tras nuestro paso. El barro cubría un tramo que carecía de
él cuando pasamos el sábado pasado.
Llegamos
hasta el pueblo los tres juntos, subiendo por las calles hasta que Caracol
nos dejaba para tomar camino rumbo a su casa. Avispa y yo completamos el recorrido
juntos, para llegar a la nuestra sin más problemas.
Ruta de la jornada hasta la A-III en Perales de Tajuña, por delante nos quedaban 30 kmImagen en Wikiloc por Avispa
Terminar
comentando al “grupo de los ruedines”, que como dijo GPS igual alguno le tiene
que vender a buen precio su inscripción a la Ruta de los Manantiales, “pues
visto lo visto no tiene sentido que vayáis algunos”. Ataros los machos y a
prepararse, que si no os tocará sufrir más de la cuenta.

















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