13 de octubre de 2013, dura y sinuosa ruta por las lomas de Arganda del Rey

De nuevo a golpe de pedal tocaba que algunos de los más intrépidos Nenazas salieran en busca de esos caminos, a veces sendas y otras veces trochas que poco tienen que ver con nada por donde circular con normalidad.

Ya en la tarde del sábado, cuando convocábamos al personal, GPS no hacía más que meter miedo y alguno puede que se echara atrás, no saliendo con el grupo. Esos ruedines que buscan cualquier excusa para salir a montar. Cada uno sabrá lo que hace.
A la hora de la salida ya nos presentábamos  unos de esos en la plaza, con cambio de vestimenta en alguno. Se notaba el miedo al cambio de temperaturas que está adueñándose de este templado otoño, pues hacía verdadero frescor a la hora de la salida.
Salimos rápido por el Cerro del Telégrafo, por la pista ancha que lo rodea por la izquierda entre los pinos. David nos esperaba en su rotonda habitual y se reincorporaba al pelotón tras un periodo de inactividad debida a una operación en una de sus manos. Parece que todo está perfecto.
Pero poco después, cuando estábamos a punto de llegar a la parte más baja de la avd. Pilar Miró, GPS nos deleitó con una de sus sorpresitas y haciéndonos girar a la izquierda para iniciar una subida hacia los caminos de los cortados.
En principio se pasó junto al antiguo vertedero de Madrid, sobre el que se colocó el parque Montarco, por una estrecha sendita que subía hacia lo más alto. Pero en ese momento, los dos de cola de pelotón decidimos que era pronto para hacer exceso y nos dimos la vuelta para regresar al punto de partida y realizar la bajada habitual por las calles del pueblo hacia el aparcamiento de la laguna de El Campillo.
Un problema en la bici del Profe, con los frenos que no frenaban y el  cambio que no hacia bien su papel, le hicieron replantearse la jornada, iba a bajar hasta la laguna y se daría la vuelta, la cosa no estaba para mucho más, pues sin frenos las cosas se pueden poner muy peligrosas.
Allí un tras una espera, fueron llegando el resto del pelotón, primero los gallos todos juntitos, que habían tomado un atajo sin recorrer todas las cuestas del camino de los cortados , y mucho después Josemari y Avispa, que habían perdido contacto con ellos y pagaron el pato recorriendo el camino de los cortados completito.
 
Recorrido, a la ida y a la vuelta, por los cortados
En Wikiloc por Avispa


En el aparcamiento de la laguna de El Campillo
Foto: Marqués
 
 
Ahí se despedía el Profe, que como dije no quería sustos. El resto adelante que nos quedaba un trecho que recorrer aun.
Seguimos por la carretera de Chinchón aunque sin llegar al Vaáamono , porque a la altura de la laguna de las Madres giramos a la izquierda para dirigirnos hacia Arganda.
Pero esta vez no tocaba llegar hasta el polígono, tal y como hicimos hace varias etapas, sino que el recorrido continuaba serpenteando olivares y subiendo camino de lo más alto de los Cerros Concejiles. Un camino que si no recuerdo mal solo lo hemos pedaleado en dos o quizás tres veces más.
La veda de la caza está abierta desde el jueves pasado y eso era palpable en el ambiente. Todo nuestro recorrido fue flanqueado por escopeteros en busca de sus primeras víctimas del año. Algún pobre conejo y quizás otros animales indefensos caerían en manos de esta gente, ávida de demostrar su puntería con ellos. Lástima por ellos.
Arriba nos juntamos de nuevo, con una breve parada de la que poco más que recobrar la respiración y seguir hacia abajo en busca de la vía verde. En la bajada David de forma muy intrépida y quién sabe si un poco temeraria, nos hacia encoger el corazón a alguno al verle saltar y derrapar  para esquivar una escorrentía en el camino, con Gavilán por delante y a corta distancia.  Buff, si hago yo eso me rebozo por las piedrecicas del suelo.
En la vía verde nos juntamos de nuevo, para cruzarla y seguir adelante por el camino que sube al Parque de la dehesa del Carrascal. Ahí vendría la segunda de las sorpresas de la mañana.
En vez de seguir el camino habitual, como ya había comentado antes GPS, subimos por un camino hacia la izquierda de él. Si recordáis aquel que bajamos a mediados de septiembre, en la jornada que visitamos el pueblo de Campo Real en fiestas, la joyita de senda entre coscojas, encinas y pinos que bajé a pedalillo.
Esta vez no nos hacía subir por el mismo lugar, ya hubiera sido la bomba. Pero el recorrido pasaba por unas zonas que más que un camino parecían el cauce seco de un arroyo. Zanjas, piedras y todo tipo de obstáculos no aptos para los menos hábiles.
A cola de pelotón nos quedamos Avispa y yo, perdiendo contacto con los de delante. Debimos tomar un camino diferente al resto porque cuando llegamos a lo más alto lo hicimos por un lugar diferente al resto. Pero al fin de al cabo no nos habíamos perdido, que no hubiera sido difícil dadas las circunstancias.

Subiendo por la Dehesa del Carrascal
Foto: Marqués
 
 
 Arriba nos esperaba el resto sentaditos en una de las mesas del Parque de la Dehesa del Carrascal, donde descansamos, tomamos el platanito y discutimos sobre el resto de la etapa. La cordura iba a dominar en el grupo y aunque la idea era continuar hacia Perales de Tajuña, decidimos regresar hacia casa y no alargar más la agonía.

Nuevo cartel con el "Decálogo de buen uso del monte" en la Dehesa del Carrascal
Foto: Marqués
 
 
Empezamos a bajar por donde solemos hacerlo, aunque alguno decidió que necesitaba descargar más adrenalina y tomaron una estrecha senda hacia la derecha. Aunque si os digo la verdad de poco sirvió pues nos juntamos al poco en el camino principal. No hay atajo sin trabajo, decía un colega.

Recorrido por las lomas de Arganda
En Wikiloc por Avispa

La siguiente reunión en la vía verde, donde Gavilán nos dejaba para volver a casa lo más rápido posible. Los compromisos varios, ya sabéis.
 El resto, sin muchas ganas por parte de alguno volvimos para subir por el camino hacia los Cerros Concejiles a la inversa. El primer tramo ya lo habíamos hecho por la mañana hacia abajo y tocaba desandarlo.
Bajamos hasta el Vaáamono, ya conocéis como es el sitio, para juntarnos bajo el puente que cruza la carretera que viene de Arganda hacia la de Chinchón. Un puente muy conocido por todos.
Desde ahí vino la desbandada, el pelotón se estiró por completo en la carretera de Chinchón, pues cada uno iba a su aire, es  decir, como podía. Al pueblo llegamos estirados.
Jokin no tenía suficiente, decidió hacer la primera subida por los cortados, para desfogarse aun más, que no había tenido cuestas suficientes. David tiró por delante, y le perdimos definitivamente. Al poco saltaron GPS y Locomotoro, a los que tampoco pudimos seguir. Y a cola de pelotón quedamos Josemari, Avispa, Jokin y yo. Jokin como era de esperar nos dejó pronto y los rezagados subimos a buena marcha hacia el final.
Tras un recorrido diferente según cada uno, después de realizar entre 46-50 km, acabamos con habituallamiento en el Bar de Chapu. Ricas cerecitas y viandas, que hacían mérito a un final feliz en una sinuosa y dura etapa por las lomas de Arganda.
 
Ruta al completo
En Wikiloc por Avispa

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