Como no podía ser menos los Nenazas de Rivas o una parte de ellos,
nos juntamos este domingo último del mes de febrero en pos de una nueva ruta
por nuestros caminos, esos que tanto nos gustan.
Imagen nocturna de la iglesia de Campo Real Foto: Marqués
A la cita acudimos solo cuatro elegidos, Jokin, Rulo, Paco y
el que os lo cuenta. La salida como no puede ser de otra forma a partir de
Picos de Urbión camino del Cerro del Telégrafo, la avenida Pilar Miró y hacia
la laguna de El Campillo, pasando por el pueblo. La laguna estaba preciosa, con
una luz especial, para no olvidarla.
Laguna de El Campillo Foto: Marqués
Remontamos el río Jarama por la margen derecha, junto a la
citada laguna. El caudal del río había bajado bastante aunque todavía muy alto
para lo normal.
Fotos: Marqués
Cruzamos el Puente de las Avispas, no hay otra forma de ir a la otra orilla para seguir adelante. Para continuar seguimos el río hacia arriba en dirección al azud del río Jarama. Allí el camino estaba destrozado en algunos puntos, el agua a su paso había dejado un rastro de devastación curioso. ¿Cuánta fuerza no podría llevar para dejar las orillas en ese estado?
Hacia el azud del Jarama
Fotos: Marqués
En el azud el estruendo era grandísimo, mucha más agua de lo normal bajaba por su cauce. Allí una breve parada para hacer unas fotos de recuerdo, que siempre son apreciadas por más de uno.
En el azud del río Jarama
Fotos: Marqués
Fotos: Marqués
En el azud el estruendo era grandísimo, mucha más agua de lo normal bajaba por su cauce. Allí una breve parada para hacer unas fotos de recuerdo, que siempre son apreciadas por más de uno.
Fotos: Marqués
Continuamos río arriba hasta hacer el giro que nos conduce
hacia la carretera que une La Poveda con Velilla de San Antonio, para circular
un tramo por ella hacia La Poveda y cruzar camino de la urbanización Los
Villares, esa que también pertenece a Arganda del Rey.
Como teníamos claro que íbamos a subir hacia Campo Real, antes
de llegar a esta parte del municipio giramos a la izquierda para cruzar sobre
la radial R-3 y encaminarnos hacia el camino de las piedras que nos lleva
directamente hacia este pueblo aceitunero.
En la subida el pelotón se partió en dos, con Jokin y Paco
por delante y Rulo y yo a cola de pelotón. El incendio ocurrido este verano todavía es muy evidente si miras bien las lomas más altas.
De esa manera subimos hasta el
parque del lavadero de Campo Real, donde haríamos la parada del platanito.Es un lugar con encanto, al menos a mi me lo parece. Un perfecto
lugar para parar a reponer fuerzas, echar un trago de agua y como no, hacerse
unas fotos.
Pelotón de la jornada
Foto: Marqués
Rulo en el lavadero de Campo Real
Foto: Marqués
Foto: Marqués
Tras la parada, tocaba seguir hacia arriba, usando la cuesta
de la derecha la que sube de forma menos drástica y más cómoda posible.
Una vez en el interior del Campo Real un breve receso en el
cajero del BBVA, y a seguir hacia arriba hasta llegar a la ermita de las
Angustias el lugar más alto del municipio.
De allí ya no hay que volver a subir, solo queda cruzar la
larga llanura para realizar la bajada por un camino que no se nos olvidará a
unos cuantos, el camino del Botillo. No es el momento de recordar la historia del
porqué de este nombre, así que pondré una foto y que la memoria haga el resto.
La bajada esta vez no fue accidentada, muy normal y sin sobresaltos, que la cosa no está para tanto lío.
Una vez en Los Villares, volvimos sobre nuestros pasos
camino del río Jarama, pero en última instancia cambiamos de opinión y nos
dirigimos camino de Velilla de san Antonio. En principio para hacerlo más
rápido usamos la carretera como vía de escape hasta llegar al polígono de
Velilla donde retomamos el camino habitual por esa zona.
Una vez en Velilla estaba claro, la senda del Jabalí. Una
ruta muy chula que nos permite circular en paralelo a río Jarama para
encaminarnos hacia nuestro destino final.
Un run run en el ambiente nos hizo modificar la ruta, no había
ganas en el pelotón de introducirnos en las sendas embarradas bajo el Cristo de
Rivas, por lo que giramos a la derecha poco antes de llegar a la altura de la
Ermita y por un camino perpendicular al río nos alejamos del río.
Una vez en las casas por donde tantas veces hemos pasado que
viene directamente desde Velilla y se dirige hacia la carretera que une Mejorada
del Campo con Vicálvaro, a la altura de los Viveros Don Pedro.
Solo quedaba un escollo en el camino, la subida del Cristo
de Rivas, donde el pelotón se estiró, aunque esta vez mucho menos que otras
veces……
El final y tras unos 56 kilómetros recorridos, en el Bar de Chapu. El mejor lugar donde celebrar la
culminación de todas nuestras mejores etapas. Ahí queda eso.

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