9 de marzo de 2014, una etapa planificada al Ecce Homo que no pudo ser

Un domingo más, una etapa más, que los Nenazas o parte de ellos tienen por costumbre montar en bicis las mañanas de domingo. Además, este domingo nos las prometíamos felices pues la climatología iba a ser favorable y más parecida a una jornada primaveral que a una del frío invierno.

El regreso de Jamones al pelotón era algo esperado. Muchas veces había avisado de su regreso pero la cosa no se había cumplido. Pero ahí estaba bien plantao a la hora de la salida.

GPS había estado en la mañana del sábado preparando la etapa, así que las cosa se iba a poner peliaguda, su adición por las zonas estrechas y escarpadas hacen temblar  a los más temerosos, ya sabéis de quien hablo.

La salida por el Cristo de Rivas hacia abajo, con fresco durante la bajada porque aunque el cielo estaba completamente despejado o quizás por ello, la temperatura a esas horas aun era fría, aunque duraría poco y la mañana sería perfecta en cuanto al aspecto climatológico, en otros no tanto pero eso lo veremos más adelante.

Pronto llegamos al Puente del Moco, el que nos permite cruzar el río Jarama para ir hacia Torrejón de Ardoz. El nivel del río ha bajado bastante quedando restos de la inundación que provocó la bajada de gran cantidad de agua.

Seguimos en paralelo al río, aguas arriba, con la M-50 a nuestra derecha, para cruzar bajo esta autopista y encaminarnos hacia el Caserío del Henares y los Huertos de Ocio de San Fernando de Henares.

Camino del Palacio de la Aldovea dejamos el Caserío del Henares a nuestra derecha y la Planta de los depósitos de combustible de CLH a la izquierda. Como conocéis perfectamente el camino, poco os puedo contar.

Hicimos una breve parada en el Barrio del Castillo, ya en Torrejón de Ardoz, para repostaje de líquido. Jokin y yo teníamos que comprar Aquarius y era momento de hacerlo.


En el Barrio del Castillo 
Foto: Marqués


Pero poco duró la tregua , pues el pelotón pronto se encaminó hacia Torrejón, y a todas prisas dejando el Parque Europa a nuestra izquierda. Pasamos junto al cementerio  y enseguida nos fuimos hacia la vega del río Henares para dirigirnos río arriba por la conocida Senda del Corzo.

Este camino discurre en paralelo al río, es muy sinuoso pero el discurrir por él se hace cómodo y tranquilo hasta llegar al puente que cruza el río Henares junto a la Casa Espinillos hacia la finca de caballos de El Rasillo.


Junto al puente del río Henares 
Foto: Marqués



Allí hicimos una nueva y rápida parada, para hacernos la foto de pelotón porque a Jamones se le acababa la ruta junto al grupo y un poco más adelante se volvería hacia Rivas pasando por Mejorada del Campo.

Estuve en un tris de hacer vuelta con él, aunque me convencieron como casi siempre. No tenía muchas ganas de ir al Ecce Homo de Alcalá de Henares recorriendo veredas, vericuetos y demás lugares demasiado inhóspitos.

Nos dirigimos hacia la base norte del Cerro del Viso, para recorrerla en dirección este bajo este gran cerro testigo. El camino bastante mejor que otras veces, con un buen firme, durito y cómodo para recorrerlo.

Badenes, rampas, cuestas, toboganes y demás escollos nos llevaron hasta el gran fiasco de la etapa. En la gravera que había que cruzar para llegar hasta el vertedero de Alcalá de Henares y la subida al Gurugú habían colocado una valla que impedía el paso y la ruta no podía seguir adelante, no podíamos llegar hasta el destino propuesto.

Con insistencia intentamos rodear la gravera por la derecha, por un estrecho sendero que se elevaba hasta una punta con una caída de unos 30 metros de desnivel. Allí el pelotón se detuvo esperando mi subida a patita.






Rodeando la gravera 
Fotos: Jokin y Marqués



El rodear la gravera se ponía cruda y había que hacerla a pie en muchos tramos, todavía nos quedaba mucho por delante y habría que volver por el mismo sitio, perdiendo de nuevo mucho tiempo.






Paisaje desde lo alto de la gravera, con el Ecce Homo al fondo 
Fotos: Jokin y Marqués



Así fue como el pelotón se lo pensó y la decisión unánime fue regresar sobre nuestros pasos y hacer algo improvisado. Como tantas y tantas veces.

La ocurrencia para la continuación era subir al Cerro del Viso, y hacia allí nos volvimos.



Cerro del Viso 
Foto: Marqués 


La subida por otro camino al habitual, un camino mucho más empinado todavía que el otro, por el que más de uno sufrió para llegar hasta arriba.

Hasta casi la mitad lo subí de una tacada, eso sí, la tacada fue pie a tierra. Me fue imposible subirme sobre la montura en la cuesta y no había más remedio que empujar la bici. Por delante a vista iba el Hombre Volador, tramos en bici, tramos a pie.


Cuestorrón en el Cerro del Viso 
Foto: Marqués



En la parte más plana, el Hombre Volador, GPS y yo coincidimos con otros ciclistas, con los que entablamos una agradable conversación. Casi nadie conocía el reciente vallado de la gravera y cada uno proponía por donde ir para continuar hasta su destino.

Nosotros  seguimos hacia arriba para llegar hasta lo alto donde nos esperaban Jokin y Avispa, relajados tomando el sol de una mañana casi primaveral.

El platanito, unas nuevas fotos, un tiempo de relax y a seguir, que quedaba la vuelta.


Pelotón en to lo alto del Cerro del Viso 
Foto: Marqués



La bajada por la carretera asfaltada en dirección a Torres de la Alameda, aunque con una variante por una estrecha senda que nos alejaba un poco del camino habitual.

En la siguiente reunión, a la que tuvieron que venir Jokin y Avispa por otro lado, la decisión fue mandar la etapa a tomar por culo para bajarnos hacia el río Henares y hacer el camino de vuelta por el mismo por el que vinimos. Así llegaríamos antes a casa y daría más tiempo para las cerecitas.

Una bajada vertiginosa, junto a la carretera M-224 que sube hasta Torres desde la M-203 nos llevó de nuevo hasta El Rasillo y el puente junto a la Casa Espinillos.

Para volver igual que a la ida, pedaleando por la senda del Corzo, junto al Parque Europa, el Barrio del Castillo y el Palacio de la Aldovea, para así salir de Torrejón de Ardoz.

Una vez pasada la Planta de los depósitos de combustible y el Caserío del Henares, hicimos vuelta por un camino distinto al de ida. Fuimos por el camino por el que hacíamos las rutas las primeras veces que íbamos por esas tierras del Henares, para atravesar el Parque de la Guindalera hasta llegar al Puente del Moco, ya muy cerca de San Fernando de Henares.


Puente del Moco a la vuelta 
Foto: Marqués


Solo nos quedaba llegar a la carretera M-206, junto a la Posta Real, para dirigirnos hacia la subida del Cristo de Rivas pasando junto al Palacio del Negralejo y en la rotonda de la 3M la subida por la M-823 hasta Rivas por el Cristo.

En la subida Jokin se fue por delante, como no podía ser menos, tras sus pasos Avispa y cerrando el pelotón un triplete formado por GPS, el Hombre Volador y yo mismo.

Llegamos hasta arriba goteando, según las fuerzas de cada uno, para culminar una etapa de 55 kilómetros (54 en Wikiloc) en el Chapu, donde pudimos degustar las frescas y ricas cerecitas de rigor, las excelentes tapas de acompañamiento, de unos instantes para la recuperación y el chismorreo habitual con los comentarios de lo ocurrido en la etapa, pero siempre con los radares en línea.


Etapa y perfil 
Por Avispa en Wikiloc


Nos vemos el domingo, Nenazas.  

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